14/02/2017

El correcto abordaje del dolor infantil requiere diseñar opciones terapéuticas más específicas

La I Jornada Nacional de dolor infantil “La atención a los niños y jóvenes con dolor y sus familias: un deber inexcusable”, organizada por la Cátedra de Dolor Infantil Universitat Rovira i Virgili-Fundación Grünenthal y el Hospital Universitario La Paz, y en colaboración con el Grupo de Trabajo de dolor infantil de la Sociedad Española del Dolor, ha reunido en Madrid a los representantes de diversas comunidades autónomas, profesionales clínicos e investigadores y miembros de sociedades científicas. La jornada se hizo el viernes 3 de enero de 2017

El dolor en niños, igual que en adultos, afecta a todos los niveles. El impacto y la extensión consigue diversos grados: emocional, social, económico y laboral, afectando también a familiares que se ven involucrados en esta realidad. “Se calcula que alrededor del 30% de los niños experimenta algún tipo de dolor crónico; en los más pequeños es más común infravalorar su malestar considerando el dolor como una cuestión asociada al crecimiento”, ha apuntado el profesor Jordi Miró, director de la Cátedra de Dolor Infantil Universitat Rovira i Virgili-Fundación Grünenthal y director de la I Jornada Nacional de dolor infantil “La atención a los niños y jóvenes con dolor y sus familias: un deber inexcusable”, celebrada en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. “Los adultos nos comportamos de forma distinta a los niños, ellos perseveran e intentan seguir con el día a día pese al dolor. Es frecuente que la incredulidad o la incomprensión por parte del entorno social, escolar y familiar hagan que al dolor infantil no se le dé importancia ni se le otorgue la gravedad que tiene realmente el problema del dolor infantil”, ha explicado Francisco Reinoso-Barbero, coordinador médico de la Unidad de Dolor Infantil del Hospital Universitario La Paz y codirector, junto con Jordi Miró, de la jornada.

Retos del abordaje del dolor infantil

El coordinador médico de la Unidad de Dolor Infantil ha subrayado que “el manejo del dolor infantil se perfila como un auténtico reto social, ya que hay que tener en cuenta la variabilidad clínica que suponen los cambios cronobiológicos (no es lo mismo tratar a un lactante que a un adolescente), las causas y el propio curso de la enfermedad en una población tan heterogénea”. Por eso, otro de los desafíos, en opinión de Reinoso-Barbero, pasa por “conseguir un manejo multidisciplinario, que implique a diferentes especialidades coordinadas y articuladas en unidades asistenciales específicas”. En este sentido, el profesor Miró ha destacado que “se ha mejorado y avanzado mucho en el abordaje de esta patología en niños, pero aún nos queda mucho camino por recorrer”.

Por una parte, los profesionales reunidos han insistido en la necesidad de crear más unidades de dolor infantil, así como en la importancia de diseñar e implementar programas específicos para el manejo del dolor infantil en los hospitales. Además coincidieron en destacar que el futuro de un correcto abordaje del dolor entre los más pequeños pasa por una clara identificación epidemiológica, sus problemas y repercusiones; por el desarrollo de las herramientas adecuadas de valoración del dolor, imprescindibles para el tratamiento; por el establecimiento de guías clínicas eficaces, y, muy especialmente, por determinar las opciones terapéuticas más adecuadas en función de las características y del perfil de cada paciente.

Premio a la labor contra el dolor infantil

Coincidiendo con la jornada se ha entregado el Premio a la labor contra el dolor infantil, de la Cátedra de Dolor Infantil URV-FG. En esta edición, el galardón ha recaído en el proyecto Unidad del color, un trabajo presentado por Raquel Torres, Paula Gómez y Eva del Ara Muñoz, del Hospital Universitario La Paz, Madrid.

El objetivo de estos premios es contribuir a y fomentar el conocimiento del problema que representa el dolor infantil. Convocado por el grupo ALGOS y la Fundación Grünenthal, el premio trata de ayudar a la sensibilización y concienciación social sobre el impacto del dolor en los más jóvenes y de los problemas que provoca a todos los niveles. “El premio se creó con la intención de dar visibilidad a este tipo de acciones, y así impulsar el estudio del dolor infantil, y fomentar y mejorar la atención que reciben estos niños y jóvenes, así como sus familiares y cuidadores”.


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