08/02/2019 Entrevista

Joana Zaragoza, profesora de Filología Griega

“El contacto con los estudiantes ha sido muy enriquecedor”

Joana Zaragoza, de la Facultad de Letras, se ha jubilado el día 1 de febrero y hace un balance de su trayectoria como docente e investigadora.

Usted es profesora de Filología Griega, y desde 1975 ha hecho docencia en Tarragona. De qué ha hecho clase en estos últimos años, si los estudios propiamente clásicos han ido desapareciendo?

He tenido que aprender cosas nuevas y hacer clase de grado a estudiantes de historia, filología catalana, española e inglesa, y de máster en antropología médica. En la asignatura optativa Grandes Géneros de la Literatura, comparaba los géneros griegos con los de la literatura catalana, e impartía también Diversidad y Género en el Mundo Antiguo.

Ha visto muchos cambios en el alumnado a lo largo de los años?

Sí. En los inicios, los estudiantes venían porque les interesaba la asignatura, después porque les iba bien el horario. Pero una vez en clase, descubrían que de Grecia nos ha llegado todo, cosas buenas y malas; el boca a boca funcionaba y al final tenía el aula llena. He tenido alumnos brillantísimas, como por ejemplo de la primera promoción Maite Blay y de la última promoción, Diana Gorostidi. El contacto con la gente joven siempre es muy enriquecedor.

¿Por qué escogió Filología Griega?

Recuerdo que de muy pequeña, mi padre, enamorado de la cultura clásica, nos explicaba a la hora de comer, escenificando sobre la mesa, la guerra de Troya. Y en la escuela y en el instituto tuve profesores excelentes de filología griega, que me hicieron amar nuestra cultura antigua. Todo eso me marcó.

De la labor de investigación que ha hecho, con el que se quedaría?

Me quedaría con las traducciones que he hecho del griego al catalán de tratados sobre medicina, que no estaban traducidos a nuestra lengua. En principio, la medicina griega partía de la enfermedad como un castigo divino. Hay, desde el siglo V A.N.E, tratados ginecológicos que ven el cuerpo femenino exclusivamente como un receptáculo para tener descendencia y disponer de soldados para la guerra. Y me quedo también con los estudios sobre el género y el mundo de las mujeres griegas, que eran muy diferentes dependiendo de la época y la zona: la espartana, la ateniense … Fueron invisibilizadas como escritoras, filósofas, médicas … hay todavía mucho trabajo por hacer, y a eso pienso dedicarme en mi jubilación. Además de asistir a clase de algunas asignaturas diferentes a mi especialización que siempre me han interesado.

¿Qué opina de la trayectoria de la URV?

Al principio, como delegación de la UB, trabajábamos de manera precaria, pero creo que con calidad, había muy buen ambiente entre todos. Ahora se han abierto muchas posibilidades para la docencia y la investigación, pero la Universidad se ha burocratizado mucho y creo que se ha perdido el espíritu universitario. La actividad docente se valora poco, y estamos aquí para formar profesionales y personas.

Usted es una persona conocida en Tarragona. ¿Qué opina de la ciudad?

Tarragona tiene muchas posibilidades, pero no las sabemos aprovechar. A veces parece que no pase nada, y en cambio tenemos personas valiosas y con empuje que destacan en diferentes campos.