18/12/2018 Entrevista

Joan Maria Thomàs, Investigador ICREA Academia en el grupo de investigación ISOCAC

“El wolframio se convirtió en un recurso clave para ganar la Segunda Guerra Mundial”

Las minas de wolframio son hoy espacios abandonados. Miles de trabajadores se marcharon hace décadas y las galerías quedaron vacías y oscuras. Pero durante la Segunda Guerra Mundial la fiebre del wolframio recorrió España y decenas de instalaciones hervían de actividad. Joan Maria Thomàs ha investigado la guerra económica, política y diplomática que desencadenó el comercio internacional de este mineral, un recurso indispensable para la industria militar.

¿Para qué se utilizaba el wolframio?

Se utilizaba fundamentalmente a nivel militar para reforzar los blindajes con aceros especiales y también para fabricar puntas perforantes de granadas antitanque o antiblindaje en general.

Se convirtió en un material fundamental durante la Segunda Guerra Mundial

En aquella época se convirtió en un material estratégico, y Alemania, que lo compraba masivamente en China, tuvo que pasar a comprarlo en la Península Ibérica porque fue incapaz de llevarlo de aquel país de Oriente Lejano raíz de su ataque a la Unión Soviética, lo que interrumpió el comercio terrestre entre los dos países. El wolframio se convirtió en un recurso clave para ganar la guerra, y España, que se había declarado neutral, hizo un gran negocio.

¿En qué consistió este negocio?

La competencia entre agentes del Eje y los aliados para hacerse con el máximo de wolframio disponible en España infló una gran burbuja de especulación, contrabando, corrupción y espías, que proporcionó importantes ingresos a la administración franquista y a algunos de sus miembros más destacados. El interés de los alemanes por el wolframio de Portugal y de España llevó a una carrera entre aliados y alemanes para hacerse con este producto. Esto condujo a una enorme fiebre de oro y un incremento descomunal de precios, que aumentaron más de cien veces, lo que benefició a las compañías propietarias de las minas y también a España, que impuso una fuerte carga impositiva. Los intereses industriales de conexión entre el mundo económico franquista y el mundo político se ejemplifican muy claramente en el caso del ministro de Industria y Comercio, Demetrio Carceller Segura, que de una era una de las personas encargadas de negociar este tipo de comercio y tenía intereses particulares en la cuestión. Esto seguramente era conocido por el general Franco, que le permitía este tipo de intervención.

Y ante esta situación los Estados Unidos actuaron

A principios de 1944, antes del desembarco aliado en Normandía, la administración estadounidense exigió a Franco que dejara de vender wolframio en Alemania y amenazó que dejaría de enviar petróleo a España. El ultimátum desencadenó desavenencias dentro del gobierno franquista. Pero Roosevelt cumplió la amenaza, y después de cuatro meses sin petróleo, Franco cedió y cortó el suministro.

¿Qué consecuencias tuvo esto?

A raíz de la conquista aliada de Francia se cortó la comunicación física entre la península Ibérica y la Alemania nazi y, por tanto, se interrumpió el suministro de wolframio. Esto influyó decisivamente en la derrota de la economía alemana y fue uno de los factores que contribuyeron a la derrota nazi. La derrota fue causada sobre todo por los bombardeos masivos, especialmente en plantas industriales de producción de gasolina sintética y otros productos, como los de siderurgia, que utilizaban wolframio, y también por el colapso de las comunicaciones provocado por el dominio del cielo por parte de los aliados .

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