16/01/2014 Entrevista

Daniel Curulla, es científico senior en la gran petrolera francesa Total Refining & Chemicals

“La investigación de Total Refining & Chemicals con la URV y el CTQ abre las puertas al uso de nuevos catalizadores más baratos”

Daniel Curulla estudió Química en la URV y hizo también hizo el doctorado.

¿Cuál es vuestra misión como investigador en Total Refining?

Trabajo en el Departamento de Catálisis, centrado en buscar nuevos procesos o nuevos productos que permitan encontrar soluciones a los problemas energéticos que afronta Europa en el futuro. Intentamos aportar soluciones a un mundo más sostenible.

¿A qué nuevos productos os referís?

Pueden ser productos convencionales, como la gasolina o el gasoil, pero obtenidos a partir de un producto inicial diferente. Hoy en día los fabricamos en refinerías, a partir de petróleo. Pero podemos pensar en transformar la biomasa. Evidentemente, eso implicará que tendremos que aportar soluciones a los procesos o a los catalizadores que se usan para poder aplicar los mismos tipos de normativas que los productos actuales. Pero también por ejemplo, pensando en el sector del transporte, que cada vez más incorpora sistemas híbridos, los electrólitos de las baterías. Pueden ser unos compuestos químicos derivados del petróleo o bien fabricados a partir de nuevas fuentes o de nuevos recursos como la biomasa, incluso se puede convertir el CO2.

¿Cuál es el proyecto más emblemático en el que trabajáis?

El petróleo porque lo usamos para producir combustible, lo quemamos y hacemos de él CO2, y nos encontramos que tenemos que evitar el sobrecalentamiento y reducir las emisiones. En este sentido, las grandes líneas de trabajo son tres. La primera, tal vez en la que se pueden conseguir mejores resultados, está orientada a incrementar la eficacia energética: mejora los procesos en las industrias para producir menos CO2 y consumir menos energía. En este contexto, tenemos que educar a la gente para que sea más responsable en la utilización de la energía, ya que también es corresponsable. De todas maneras, siempre habrá emisiones en las industrias. Este CO2 se puede concentrar, recuperar y entonces se puede retener, se puede guardar bajo tierra, por ejemplo, utilizando los antiguos pozos o reservas de gas que han vaciado los grupos petroleros. Esto cuesta dinero, y ahora se está estudiando cómo podemos obtener dinero del CO2 una vez capturado.  Lo podemos coger para transformarlo en productos químicos y utilizarlo después para fabricar plásticos, por ejemplo.

¿Cuál es la finalidad del proyecto de investigación que compartís Total Refining, la URV y el CTQC?

El proyecto comenzó de forma efectiva en septiembre de 2009 y ha durado hasta ahora. Acabamos de renovarlo para dos años más y hemos obtenido resultados bastante interesantes desde el punto de vista de comprensión química. Hemos abierto nuevas puertas a nuevos tipos de catalizadores basados en nanotecnología con resultados muy prometedores, que posibilitan utilizar una cantidad mínima de los componentes más caros. Esta experiencia transversal con diferentes grupos europeos incluyendo la URV y el CTQ nos ha permitido en estos cuatro años adquirir un conocimiento que ha comportado que ahora redactemos diversas patentes. Personalmente creo que es muy prometedor y tenemos que ver hasta dónde nos conduce.

Desde el punto de vista estratégico, ¿cuál es el principal reto que se plantea la industria petrolera en lo que respecta a la investigación?

El petróleo llamado ligero, el más utilizado hasta ahora, contiene pocos contaminantes. Las normativas nos imponen que haya menos azufre y menos nitrógeno -hoy en día hablamos de 10 ppm de azufre en el combustible fósil tanto diésel como gasolina 98, por ejemplo- pero nos encontramos que los recursos petrolíferos cada vez son más pesados y que contienen contaminantes en una concentración muy elevada. Desde el punto de vista de la refinería, del refinado, el gran problema que se tiene que resolver en el futuro será si se adaptan los procesos existentes a este nuevo tipo de petróleo que es más pesado y que requerirá un tratamiento bastante más fuerte, más intensivo para llegar al mismo tipo de producto que hoy en día se utiliza.

¿Cómo evolucionará a escala europea y mundial este sector industrial?

Las refinerías europeas tienen una capacidad excesiva de producción de gasolina, y hoy nos encontramos que el tema automovilístico está muy basado en diésel. Hasta ahora, Europa exportaba gasolina a los Estados Unidos e importaba diésel. Eso se ha visto truncado de un día para otro por culpa del gas de esquisto (shale gas). A los americanos ya no les hace falta importar gasolina, mientras que continúan exportando diésel a Europa… Por otro lado, China y países de desarrollo rápido cada vez demandarán más combustible, gasolina sobre todo. Peor producir gasolina en Europa para enviarla a China es muy costoso, y de hecho las nuevas grandes refinerías se están construyendo allí donde sale el petróleo como en Arabia Saudita, que además están más cerca del mercado final.

Dos décadas después, ¿qué es lo que más valoráis de la etapa de formación en la URV?

El contacto personal, la influencia personal, tanto de algunos profesores que me ayudaron a formarme como de amigos y compañeros, y también la formación global que he tenido en química que me ha permitido adaptarme rápidamente a diferentes tipos de trabajos en los que he estado involucrado.

¿Qué consejo daríais a alguien que está a punto de acabar los estudios de grado y quiere orientar su carrera profesional?

Que vaya al extranjero. Que vaya a conocer otros lugares donde se piensa, se trabaja y se enseñan las cosas de forma diferente. Y que a partir de esta experiencia aprenda a hacer una crítica sobre cómo él trabaja, sobre cómo ha aprendido y cómo lo puede aplicar para construirse o completarse como persona o profesional. Para mí, eso es indispensable.


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