31/05/2017 Entrevista

Josep Maria Panicello, director de estrategia y control de gestión del Banco Santander en Cataluña

“Los estudiantes serán muy valiosos en el crecimiento de la economía”

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la URV en el 1999, le apasionaba la demografía y por eso seguidamente estudió Ciencias Actuariales y Financieras. Estos conocimientos le permiten analizar el cambio de perfil económico, demográfico y social del país.

¿Cómo se define la estrategia de un banco?

Se fundamenta en los servicios que podemos ofrecer a los clientes y el tipo de trato, que depende mucho del momento. De hecho, una parte de la crisis económica ha podido ser debido a una mala definición de las estrategias de relación y a una comprensión deficiente de la manera como interactuaba el mercado con los clientes. Por lo tanto, una buena definición de estrategia no solo garantiza beneficios estables y para todos, sino que también que no haya sacudidas ni factores inesperados que intervengan en la ecuación de la economía.

¿Qué implicaciones ha tenido la eliminación del sistema de cajas en el conjunto del sector?

Durante la época de cierre de oficinas se perdió la proximidad, el factor diferencial que implicaba que cada caja atendiera a sus clientes en su territorio. Por eso, las entidades supervivientes nos hemos reactivado, somos más grandes, más profesionalizadas, y hemos aprendido de los errores del pasado. La experiencia reciente nos enseña qué tenemos que hacer y qué no. Estamos muy orientados a cambiar la cultura del banco a través de los mismos trabajadores, que tienen que tener el mejor banco para trabajar; el cliente, en quien tenemos que centrarnos, y el accionista, que ha invertido su capital y les tenemos que rentabilizar como nos lo exige. Las entidades que sobreviven hoy en día ponen el foco de una manera especial sobre la transparencia, para que se entiendan bien los productos y para que la relación cliente-entidad vuelva a ser de confianza, como había sido hasta el momento. Es la base de nuestro negocio.

Se está recuperando, entonces, la confianza de la gente después de la mala praxis del sector financiero que nos abocó a la crisis de 2008?

El consumo se está duplicando, las hipotecas están creciendo a ritmos de más del 100%… por lo tanto, son síntomas de que las cosas están mejorando. El hecho clave que permitirá que la economía evolucione bien del todo será que baje la tasa de parados, que es excesivamente alta. La crisis se habrá acabado cuando lleguemos a una tasa por debajo de los dos dígitos, objetivo que todavía queda lejos.

¿De qué manera han cambiado la relación entre el banco y el cliente los nuevos márgenes reguladores y los sistemas de medidas de riesgo?

La MIFID II [la directiva europea 20014/65/UE relativa a los mercados de instrumentos financieros] nos obliga a garantizar la transparencia, pero las mismas entidades también quieren recuperar la confianza de los clientes. Por lo tanto, queremos tener unos sistemas que sean ágiles a la vez que preservamos la seguridad de los clientes. Por otro lado, la tecnología digital está cambiando mucho la relación entre el cliente y el banco, de manera exponencial con el uso del móvil. La oficina es muy necesaria pero para operaciones con valor, de asesoramiento, en momentos importantes para el cliente.

En España, las empresas tienden a financiarse mucho a través de los bancos y no apuestan tanto por nuevas fuentes. ¿Por qué?

En el tejido productivo, la mayor parte de las empresas son empresas consolidadas o están en proceso de consolidación, y estas sí que son atendidas por el sistema financiero tradicional. En cambio, las empresas emergentes o empresas de capital-riesgo optan por otro tipo de financiamiento. La razón por la que hay más financiamiento tradicional que financiamiento de tipo microfinanciación o business angels es porque el número de empresas consolidadas en funcionamiento es mucho más elevado que el de empresas emergentes. Por lo tanto, el financiamiento está muy relacionado con el mapa de empresas hoy en día. Al final, lo que hace que la economía crezca de forma sostenida son las empresas maduras y en crecimiento, a las que podemos ofrecer financiamiento para nuevos proyectos, que, al fin y al cabo, también crean nuevos lugares de trabajo y más valor añadido a la economía.

Xavier Sala i Martín afirma que Google o Apple nunca podrían haber nacido en España porque la banca no arriesga a la hora de impulsar nuevos proyectos. ¿Qué opina?

Tenemos una cultura muy diferente de la de los Estados Unidos, pero eso está cambiando. Cada vez vemos más emprendedores. En Barcelona se están estableciendo en el Distrito 22@, que está en auge. Las nuevas empresas, sobre todo las de tecnología, no necesitan estar en un lugar concreto, sino que tienen que tener buenas conexiones, y también valoran mucho el clima y la calidad de vida para los empleados. Son aspectos muy importantes para atraer talento a Barcelona y a Cataluña. Espero que las nuevas generaciones sean capaces de inventar el Google o el Amazon del 2050. Hasta ahora la cultura del no equivocarse ha estado muy imbricada en la cultura empresarial, pero eso está cambiando. En realidad es mejor equivocarse tres veces porque aprendes más, pero hace falta hacerlo con riesgos controlados. Por eso todos tenemos que ayudar en lo que podamos, comenzando por las universidades, pero también las compañías privadas, cambiando la mentalidad de los trabajadores y los clientes.

¿De qué manera han cambiado la banca las nuevas tecnologías?

De puertas para dentro tenemos procesos mucho más eficientes, y de cara al cliente el móvil es nuestra ventana. Tenemos una serie de aplicaciones y programas que tienen una ventaja evidente respecto al sistema tradicional: el cliente decide cuándo y dónde hace las cosas, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Tenemos tendencia a utilizar el móvil porque lo llevamos siempre encima. Y tenemos que innovar en nuestros servicios, en cosas que todavía no imaginamos para mejorar el día a día de nuestros clientes, y después aplicarlo rápidamente, ya que la tecnología es fácilmente copiable y se tiene que ser muy ágil para ser el primero.

¿Cómo cree que convivirán las plataformas de pago como Google, Samsung o Apple Pay con los servicios de este tipo que ofrecen los bancos?

Google, Amazon, Apple, Samsung… son empresas muy potentes que tienen una capacidad de reacción muy alta, pero también es cierto que los bancos tienen la seguridad y el oficio. Nosotros optamos por la colaboración: hay que ser igual de ágiles que estas plataformas, y a veces nos podemos asociar. Por ejemplo, tenemos una acuerdo con Apple para tener el Apple Pay en España en exclusiva. Eso permite que Apple se beneficie de los servicios de Banco Santander por toda España, y nosotros nos beneficiamos de la plataforma del Iphone para que los clientes puedan, por ejemplo, pagar sin tener que marcar el pin, ya no hace falta ir con la tarjeta porque vas con el móvil. No sabemos qué nuevos servicios saldrán ni quién los ofrecerá primero, pero parece que tendrá que haber colaboración, y, en algún aspecto, competencia.

¿Con la crisis se cerró una salida natural de los titulados en ADE y en Economía hacia las entidades financieras. ¿Cómo ve la reestructuración del sector en términos laborales?

Se han destruido muchos puestos de trabajo y se han creado más bien pocos. Esperamos que durante los próximos años vuelvan a incorporarse nuevos talentos al sistema financiero. Los estudiantes de hoy en día no tienen miedo de moverse, son muy avanzados tecnológicamente, ágiles y flexibles, y esta combinación hace que sean muy valiosos en el crecimiento de la economía. También hay un tema demográfico: la pirámide poblacional está invertida. Llegará un momento en que saldrán muchos trabajadores del sistema y entrarán pocos. Y lo tendrán que hacer con unas formas de trabajar mucho más dinámicas para absorber la falta de mano obra que puede que haya en el futuro.

¿Qué perfil tiene que tener un estudiante que quiera trabajar en el sector bancario hoy en día?

Un buen candidato es el que demuestra que tiene flexibilidad, movilidad y conocimiento digital, que no tiene miedo de equivocarse, que sabe trabajar por proyectos, que tiene una buena relación interpersonal, que es buena persona y tiene unos valores sólidos. Los valores son fundamentales, y eso no tiene que cambiar en lo que respecta al pasado. Vemos que quien cumple los requisitos que pedimos es un empleado exigente, que quiere saber que podrá hacer en el futuro y nos lo reclama, y eso es bueno para las empresas.

Estudió en la URV en los inicios de esta universidad. ¿Qué recuerda de aquella época?

Es una fase de la vida donde te pasan muchas cosas, y no solo en lo que respecta a la educación, porque personalmente es una fase de crecimiento. Muchos grupos de amigos que tengo todavía son de cuando estudiábamos. Y en la parte profesional, la verdad es que en ADE la universidad es muy exigente y eso me permitió evolucionar en otros campos. Esta exigencia inicial, que pedía mucho esfuerzo y no dejar las cosas para el día siguiente, me llevó a hacer la segunda carrera, de Actuariales, que tiene fama de complicada pero a mí no me lo pareció. Incidir en la forma de pensar y de modular la persona en unos años clave de su vida es una tarea muy importante que hace la universidad, y es muy importante porque la sociedad del futuro la construirá gente que ha pasado por la universidad.

Evolución y recuperación del sector bancario

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