10/10/2019 Opinión

Jesús Brezmes Llecha, Catedrático en Teoría de la Señal y Comunicaciones y director del Departamento de Ingeniería Electrónica, Eléctrica y Automática de la URV

La importancia de llamarse Goodenough

El Premio Nobel de Química ha sido para los científicos que han sentado las bases de una sociedad inalámbrica y libre de combustibles fósiles gracias a las baterias de litio, que ellos han mejorado con sus aportaciones.

John B. Goodenough, M. Stanley Whittingham y Akira Yoshino, ganadores del Premio Nobel de Química de 2019. / © The Nobel Media | Niklas Elmehed.

Como Ingeniero de formación, no puedo dejar de pensar en la coincidencia del apellido de uno de los científicos galardonados con los principios básicos que debe aplicar un ingeniero en su profesión. Goodenough, que literalmente se traduciría como “suficientemente bueno”, es una de las reglas básicas por lo que se debería regir la práctica de mi profesión. En ingeniería, siempre se tiene en cuenta la máxima de que “lo perfecto, es enemigo de lo bueno”. Y personalmente opino que este principio es uno de los pilares en los que se basa la concesión del Nobel para los tres científicos. Ninguno de ellos inventó la batería; de eso ya se encargó Alessandro Volta en 1799. La contribución de Goodenough, Whittingham y Yoshino es el descubrimiento, hace ya unos 30 años, de cómo la incorporación de un electrodo de litio mejoraba enormemente las prestaciones de las baterías recargables sin incrementar significativamente su coste de fabricación.

Y aunque dicha contribución pueda parecer modesta, a mi entender es casi tan importante como la de la invención del transistor. Las baterías de ion de litio han revolucionado el concepto de movilidad: su uso es esencial para que un teléfono inteligente o un portátil tengan energía suficiente para funcionar todo un día. También son las responsables del resurgir y futura implantación de la movilidad eléctrica. Por ejemplo, ya se anuncian vehículos eléctricos con baterías con una vida útil de hasta un millón de kilómetros. También se cuenta con esta tecnología como complemento a las fuentes de energías renovables que, por su naturaleza intermitente, deben ser complementadas con sistemas eficientes de almacenamiento energético.

 


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