26/06/2019

Un proyecto de la URV analiza el paisaje del delta del Ebro a través de información geográfica voluntaria

Los primeros resultados demuestran que hacer fotografías y relajarse son las actividades predilectas de los visitantes del Delta o que los lugares con más visitantes se concentran en el 1% del territorio

Los miembros del Departament de Geografía, Aitor Àvila, Joan Jurado, Yolanda Pérez y Amalia Palacios, durante una visita de trabajo de campo en el Delta del Ebro.

El Departamento de Geografía de la Universitat Rovira i Virgili (URV) lidera un proyecto de investigación que analiza y valora a través de macrodatos (Big Data) procedentes de información geográfica voluntaria -VGI en sus siglas en inglés- varios paisajes de Tarragona: el Parque Natural del Delta del Ebro, la comarca del Priorat, la ciudad de Tarragona y su zona periurbana, entre otros. Los datos e informaciones que analizan los investigadores proceden, entre otros, de redes sociales como Wikiloc, o bien de Sistemas de Información Geográfica de Participación Pública (PPGI), especialmente diseñados para que los usuarios o visitantes de un determinado espacio público puedan aportar su percepción particular sobre aquel espacio georeferenciado. Es lo que se conoce como Neogeografía, es decir, el uso de herramientas informáticas, propias de la sociedad de la información, especialmente Internet, para la búsqueda geográfica.

Se trata del proyecto CHORA, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que por un período de tres años, de 2018 a 2020, es la continuidad y ampliación del proyecto SPATIUM. Participan 25 investigadores de la Facultad de Turismo y Geografía y de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la URV. “Partimos de la premisa de que el paisaje es un recurso colectivo y la base para el desarrollo de actividades ciudadanas”, explica Yolanda Pérez, principal investigadora  del proyecto. El objetivo es analizar el paisaje, su significado, sus características y su percepción social. Es decir, estudiar su valor patrimonial y colectivo tanto del punto de vista social como del ambiental. “La última finalidad  es interpretar estos datos y ponerlos a disposición de los gestores de estos paisajes para que los ajusten a las necesidades e intereses de la sociedad”, añade Pérez.

En el caso del Parque Natural del Delta del Ebro es donde las investigaciones están más avanzadas y ya se han difundido algunos resultados en revistas especializadas. El último artículo salió publicado el pasado mes de mayo en la revista International Journal of Geo-Information, firmado por Amalia Palacio, Yolanda Pérez y David Serrano, y se basa en buena parte en los resultados de la tesis doctoral de Amalia Palacio. Para su tesis diseñó un Sistema de Información Geográfica de Participación Pública que recogió durante casi un año (de agosto de 2015 a julio de 2016) datos aportados por 276 participantes: un 15,1%, residentes del área estudiada y un 84,9%, visitantes. Procesó un total de 4.467 valoraciones. Las conclusiones principales de su investigación son, por un lado, que esta metodología pueda ser útil y fiable en el momento de analizar el paisaje, y que evidencie que un espacio protegido se pueda gestionar a partir de la participación ciudadana. De hecho, los técnicos del parque natural del Delta han utilizado los resultados de la investigación de Palacio para pedir la implicación de los ayuntamientos del Delta en la limpieza de las playas.

Otros datos analizados hacen referencia a la percepción de los usuarios del Parque Natural, los cuales valoran de manera muy positiva la accesibilidad, las instalaciones y los servicios de uso público. Por el contrario, en cuanto a la señalización de algunos espacios, la satisfacción no es tan homogénea y hay determinados focos (la salida o llegada en Amposta, el sur de Sant Jaume d’Enveja) de baja satisfacción. En cuanto a las actividades de ocio, sacar fotografías, relajarse y contemplar el paisaje son las más comunes entre los usuarios del parque.

La investigación de este proyecto se complementa con el trabajo de campo para ver, por ejemplo, qué pasa en aquellos espacios que concentran una mayor presión.

El trabajo también incluye un apartado específico dedicado a la percepción del paisaje, donde predominan las valoraciones positivas que destacan el Parque Natural del Delta del Ebro como un espacio natural, atractivo y tranquilo, pero hay que anotar como valoración negativa la que otorgan los usuarios a las playas que a menudo se presentan con la etiqueta de sucias.

Además de la tesis de Palacio, se deben destacar también las investigaciones llevadas a cabo por Juan Jurado, Yolanda Pérez y David Serrano, a partir de datos extraídos de la plataforma para compartir rutas y fotografías Wikiloc. En un artículo publicado en el Geografisk Tidsskrift-Danish Journal of Geography, los investigadores de la URV analizan los datos compartidos por los usuarios durante diez años, de 2006 a 2016. Concretamente, observan más de 5.000 rutas dentro del Delta del Ebro y destacan que el 60% de las rutas más utilizadas son circulares y un 30% tienen entre 25 y 50 kilómetros de longitud. El análisis de datos también señala que el senderismo, correr y montar en bicicleta son las actividades principales en estos recorridos y que los puntos de máxima afluencia de visitantes se concentran en los puntos de inicio o final de las rutas. Una de los datos más significativos que aporta el estudio constata que, aunque los caminos se extienden por todo el Delta, la intensidad de uso se concentra en sólo un 1% de la superficie. Esto evidencia una alta presión en unos pocos puntos, pero también una intensidad de uso más baja y dispersa en todo el territorio, lo que puede dar pistas para mejorar la gestión.

El análisis también señala que algunas de las rutas compartidas pasan en algún momento por espacios protegidos. Así, casi mil pistas o tramos de pista que suman 2.700 kilómetros invaden los límites de la reserva natural, lo que significa que el 10,22% de las vías cruzan áreas protegidas. La mayoría siguen el perímetro del lugar, pero en 52 casos lo cruzan. Así a la reserva del Fangar, las pistas pasan por campos de dunas y en la Punta de la Banya cruzan una barrera y penetran más de 10 kilómetros dentro del espacio protegido. “Esto nos indica que quizás hay que mejorar la señalización en estos puntos”, destaca por su parte Xavier Abril, técnico de uso público del Parque Natural del Delta del Ebro.

Finalmente, también hay que apuntar la investigación de Aitor Ávila, quien analiza a partir de fotografías georreferenciadas y extraídas de Wikiloc, los puntos más fotografiados del Delta. El paisaje, en general, las dunas, las playas y las lagunas, en particular, son los elementos que generan más fotografías, mientras, con respecto a las actividades más fotografiadas, cabe destacar la de ir en bicicleta.

Estas investigaciones han contado también con la colaboración del Parque Natural del Delta del Ebro que las considera muy útiles a la hora de planificar futuros usos en el Parque.

Referencia bibliográfica: Amalia Vaneska Palacio, María Yolanda Pérez, David SerranoPPGIS and Public Use in Protected Areas: A Case Study in the Ebro Delta Natural Park, Spain” ISPRS Int. J. Geo-Inf. 2019, 8 (6), 244; https://doi.org/10.3390/ijgi8060244

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