17/07/2017

Una intervención nutricional consigue disminuir las tasas de desnutrición infantil de una isla de Mozambique

El programa, en el que ha participado una investigadora de la URV, ha obtenido buenos resultados en niños menores de cinco años

Una intervención nutricional ha conseguido reducir las tasas de desnutrición aguda en niños menores de cinco años en la isla do Ibo, en el norte de Mozambique, e implementar hábitos nutricionales saludables en sus madres. Este programa, de dos años de duración, ha centrado la tesis doctoral de Maria Eugènia Vilella, que la defendió el 19 de junio en la Facultad de Medicina de Reus. Ahora, la ya doctora por la URV, viajará de nuevo a Mozambique para presentar los resultados de su tesis en el Ministerio de Salud de Maputo, en la Universidad de Nutrición de Nampula, en otras administraciones locales del país y en organizaciones internacionales que trabajan en la zona. El Centro de Cooperación al Desarrollo “URV Solidaria” financiará esta segona parte del proyecto, que consistirá en divulgar los resultados de su investigación por todo el país.

Para poder hacer el estudio se hizo un censo de la isla -inexistente hasta el momento- y se recontaron 1.313 personas, de las que 526 eran niños. Con los datos se describieron los patrones de alimentación y el estado de salud de los niños menores de cinco años, para identificar los que padecían desnutrición, que fueron 142. Se hizo una intervención nutricional con alimentos locales para niños con desnutrición aguda, que consistió en introducir alimentos locales que hasta entonces no se consumían, además de un programa intensivo de educación nutricional a madres y cuidadores.

 

El 60,2% dels nens que van participar al programa es va recuperar en una mitjana de 8.9 setmanes.
El 60,2% de los niños que participaron en el programa se recuperaron en una media de 8,9 semanas.

El 60,2% de los niños se recuperaron en un promedio de 8,9 semanas y el 98,6% de los que asistían al centro donde se hacía la campaña mantuvieron o aumentaron el peso durante el periodo de seguimiento. La mayoría de las madres completó el programa educativo nutricional y más de la mitad aplicaron lo aprendido.

Los resultados de la intervención se evaluaron al cabo de dos años. Los investigadores detectaron que había habido un impacto positivo entre la población, no sólo en los hábitos de comida sino también en la frecuencia de éstas y la introducción de nuevos alimentos. El porcentaje de niños que hacían más de tres comidas al día pasó del 32,7% antes de la campaña al 96% una vez hecho el programa de intervención nutricional. Además, la mayoría de los grupos de alimentos consumidos aumentaron de forma significativa, especialmente las hortalizas (31,3%), las frutas (86,7%), las leguminosas y el azúcar (55%).

 

El programa també va incloure una campanya educativa per a mares i cuidadors.
El programa també va incloure una campanya educativa per a mares i cuidadors.

También se comprobó cómo muchas familias habían adquirido el hábito de cultivar pequeños huertos propios, una práctica inexistente hasta entonces. La campaña educativa también había incidido en la importancia de que los niños comisen y cenaran en compañía de adultos y que tuvieran un plato propio, unos hábitos que en muchos casos se adquirieron. La dieta también mejoró con respecto a la introducción de nuevos alimentos.

Una vez evaluados los resultados de la campaña de intervención, ahora los investigadores trabajan para que programa se pueda reproducir en otras zonas del país.

La tesis, adscrita al programa de doctorado de Nutrición y Metabolismo, se defendió el 19 de junio y la dirigieron Juan D. Fernández Ballart y Michelle M. Murphy.

 

 


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