La Universitat Rovira i Virgili ha impulsado desde su creación la transformación de los frutos de la investigación más innovadores en proyectos empresariales, una de las formas en que la transferencia del conocimiento generado tiene un impacto más directo en la sociedad
El grupo de investigación Gresepia, del Departamento de Historia e Historia del Arte de la URV, acumulaba en 2013 casi dos décadas de proyectos alrededor de la protohistoria y la arqueología. Se había hecho un nombre en este ámbito y hacía tiempo que les pedían trabajos y les proponían proyectos que salían de sus campos habituales de investigación y no encajaban dentro del grupo. “Es en este momento cuando nos surge la idea de crear una empresa que pudiera dar respuesta a estos encargos”, explica Jordi Vilà Llorach, uno de los fundadores y actual administrador de Íber Arqueología, Patrimonio y Turismo, una de las más antiguas de las doce empresas spin-off en activo creadas los últimos años partiendo del conocimiento desarrollado en la URV.
Las spin-off activas de la URV:
Aplicat (2006): Ofrece tecnologías medioambientales para solucionar problemas como la presencia de materia orgánica, nitratos… en aguas tanto industriales como de consumo.
NT Sensors (2008): Son expertos en análisis de aguas y diseñadores, desarrolladores y fabricantes de instrumentos de medida de última generación.
Biosfer Teslab (2013): Desarrolla sistemas de diagnóstico in vitro para buscar nuevos biomarcadores de enfermedades, aplicando la resonancia magnética.
Iber (2013): Realiza informes arqueológicos y ofrece servicios como por ejemplo guías y rutas turísticas a elementos patrimoniales y actividades educativas.
CreatSens (2017): Crea herramientas de diagnóstico descentralizadas para monitorizar los parámetros más importantes relacionados con la Enfermedad Renal Crónica.
Up2smart (2019): Ofrece soluciones a medida para la industria, aplicando, entre otras, técnicas de inteligencia artificial de última generación.
Àlquia (2021): Desarrolla bebidas espirituosas, desde la creación de la fórmula hasta su producción, y asesora alrededor de todo el proceso.
EoxSense (2022): Diseña sensores únicos que permiten la integración de datos bioquímicos en sistemas digitales.
Succipro (2022): Desarrollo clínico, preclínico y precoz de terapias moduladoras de succinato para enfermedades inlamatorias y metabólicas.
NanoChronia (2023): Produce sensores de gas miniaturizados de óxido metálico modificado y funcionalizados de grafeno que monitorizan la concentración de gases peligrosos.
Scnadraw (2024): Realiza digitalizaciones arquitectónicas mediante una metodología que utiliza tecnología avanzada como escáneres láser y drones para crear modelos detallados.
IngrediZymes (2025): Comercialización de ingredientes innovadores, naturales y que se obtienen mediante procesos altamente sostenibles.
Esta empresa tiene la particularidad de ser de las pocas derivadas de universidades que forma parte del ámbito de las humanidades (de hecho, fue pionera cuando se fundó), puesto que la mayoría son de campos alrededor de la tecnología y las ingenierías. Seguramente por eso los inicios no fueron fáciles, con momentos de dudas, “y más en un sector tan volátil como la arqueología, con épocas sin posibilidades de proyectos”, tal y como apunta Vilà. Actualmente, no obstante, la empresa se ha consolidado (son seis socios y alrededor de unos veinte trabajadores) en las dos líneas de negocio que tienen. Por un lado, las intervenciones arqueológicas, sobre todo de clientes como por ejemplo administraciones y promotores privados que les piden informes de restos patrimoniales en terrenos en que se hacen obras, y por otro lado las actividades relacionadas con el turismo, las visitas guiadas, la didáctica del patrimonio, las actividades educativas…
Entre los encargos que les han permitido estabilizarse hay la concesión, mediante licitación pública por parte de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural, de la gestión de las reservas, el servicio de visitas y las actividades educativas, y actualmente también del proyecto inmersivo «Los ojos de la historia», en los monumentos que gestiona la Generalitat en las comarcas de Tarragona y las Tierras del Ebro, como son los espacios patrimoniales de la Cartuja de Escaladei, el castillo de Miravet, el Real Monasterio de Santes Creus y el castillo de Escornalbou, entre otros.
A las empresas, haber surgido de la URV les da prestigio y un sello de calidad, además de la autoexigencia intrínseca de quien está acostumbrado a la dinámica de la investigación y la docencia universitarias
Uno de los objetivos de la creación de la empresa, y que con el paso de los años se ha mostrado acertado, según afirma Jordi Vilà, era consolidar y cohesionar un equipo de trabajo más estable que en el grupo de investigación, donde hay mucha movilidad y talento que marcha al poco de llegar, y ofrecer la posibilidad de una salida laboral.
Como empresa derivada de la URV, ésta figura como socia y les cede espacios para reuniones y jornadas de trabajo. Varios de los socios continúan como profesores e investigadores de la casa y todos ellos, igual que los trabajadores, se han formado en la URV. “Y cuando hay que ampliar la plantilla con nuevas contrataciones, la primera opción es siempre la bolsa de trabajo de la Universidad”, explica Vilà.
El caso de Íbero es paradigmático dentro de las empresas derivadas de la URV, que son fruto de la iniciativa del personal universitario para transferir al mercado aquel conocimiento, tecnología o resultado de investigación que se ha generado y que se considera de alto valor añadido y con potencial económico. Así, a lo largo de su trayectoria, la URV ha impulsado la creación de empresas innovadoras en las cuales participa su personal investigador. La constitución y el apoyo a este tipo de empresas es un mecanismo más de transferencia de conocimientos, capacidades y tecnologías a la sociedad. En este sentido, la Unidad de Valorización de la Fundación URV y la Cátedra sobre el Fomento del Emprendimiento y la Creación de Empresas ayudan y asesoran el personal investigador en sus iniciativas emprendedoras.
Para las empresas, haber surgido de la URV y mantener el vínculo les da prestigio y un sello de calidad, tal y como asegura Jordi Vilà, que considera que los responsables de todas las spín-off universitarias tienen en común “la autoexigencia intrínseca de todos aquellos que están acostumbrados a la dinámica de la investigación y la docencia universitarias, en que los resultados son fruto de métodos detallados, estrictos y metódicos”.

Si Íber es una empresa surgida del ámbito de las humanidades, Àlquia Creaciones Enológicas tiene su génesis en el Departamento de Ingeniería Química. Uno de sus investigadores, el catedrático Francisco López, empezó hace más de dos décadas a hacer investigación alrededor de la destilación y el aprovechamiento, por ejemplo, de frutas no aptas para el consumo de mesa. Más tarde, él mismo impulsó un posgrado sobre bebidas espirituosas que, a pesar de verse afectado por la pandemia del coronavirus y durar pocos años, permitió que el proyecto de Àlquia empezara a tomar forma. López y Carles Bargalló, ingeniero químico y sumiller, además de profesor e investigador de la URV e involucrado también en el posgrado, se dieron cuenta que había un nicho de mercado para una asesoría en este ámbito y, animados por alumnos del posgrado que tenían o acabarían creando empresas en el sector, y que serían futuros clientes, tiraron adelante el proyecto.
Àlquia es una empresa especializada en el desarrollo, el asesoramiento y la optimización de proyectos vinculados a la elaboración de vermuts, licores y destilados, combinando creatividad y conocimiento técnico. Trabajan, por ejemplo, con bodegas que quieren crear un vermut propio o restaurantes que quieren sorprender los clientes con una bebida diferente. “Queremos ser el departamento de I+D de muchas pequeñas empresas del mundo de la licorería, los destilados, los vermuts, los vinos… que no son bastante grandes para tener uno propio”, afirma Carles Bargalló, que destaca el respeto que siempre mantienen por la tradición: “Acabamos de complementar la escala de valores y la trazabilidad del producto, siempre partiendo de la premisa que la bebida tiene que ir ligada a la agricultura autóctona y que, por lo tanto, tiene que ser un producto mucho más ligado al territorio.”
El mundo de la arquitectura también cuenta con una empresa derivada de la URV, Scandraw, una de las más jóvenes, creada en 2024. En este ámbito, especialmente en la rehabilitación e intervención del patrimonio, el primer paso de un proyecto es conocer en profundidad el edificio de estudio con una representación que tradicionalmente se hacía con herramientas convencionales y se obtenían resultados parciales y poco precisos que requerían mucho tiempo y recursos. Y Scandraw ofrece soluciones personalizadas de digitalización arquitectónica que mejoran la eficiencia de estos procesos, con resultados detallados y rápidos, incluyendo la generación de modelos digitales y físicos, la representación arquitectónica y el asesoramiento en proyectos de escalas diversas. La empresa utiliza dos métodos para llevar a cabo las digitalizaciones arquitectónicas, uno basado en la emisión de pulsos de luz láser hacia el objeto que se escanea y el otro utilizando la fotogrametría, que permite construir modelos tridimensionales a partir de un conjunto de fotografías.

Los resultados obtenidos con estos métodos permiten a los arquitectos representar y estudiar la construcción desde perspectivas hasta ahora inaccesibles y ofrecer una representación cuidadosa que es esencial para la preservación y rehabilitación del patrimonio arquitectónico. “Disponer de un modelo tridimensional del edificio abre un amplio abanico de posibilidades; entre otras cosas te permite visualizar una sección del edificio, del mismo modo que un TAC muestra al médico el interior del cuerpo humano”, explica Albert Samper, que ha liderado la creación de esta empresa junto con dos investigadores más de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Cèlia Mallafrè y David Moreno.
Todos estos métodos, tan complejos como efectivos, son el fruto de su intenso aprendizaje y de más de diez años de experiencia utilizando esta tecnología para digitalizar y representar edificios patrimoniales. Anteriores proyectos de transferencia y la concesión de la ayuda R2B (Research to Business), otorgado por la Unidad de Valorización de la Fundación URV a iniciativas innovadoras con posibilidad comercial, en su caso al proyecto Gaudí en tus manos, que consistía en escanear tridimensionalmente las chimeneas del arquitecto modernista, proporcionaron al equipo la experiencia y la seguridad imprescindibles para emprender este proyecto empresarial.
También unos cuántos años de investigación, en este caso en el campo de las tecnologías de escala nanométrica por parte del grupo MINOS (Microsystems Nanotechnologies for Chemical Analysis Research Group), desembocaron el 2023, después de haber registrado ya varias patentes, en la creación de NanoChronia, una empresa que desarrolla sensores minúsculos capaces de detectar, por ejemplo, gases peligrosos de forma selectiva, rápida, económica y eficiente.
Los impulsores de esta spin-off son Èric Navarrete i Eduard Llobet, investigadores del Departamento de Ingeniería Electrónica y Automática y miembros del grupo MINOS, que han ido dando forma a la empresa y consiguiendo nuevos inversores que les permitan crecer. El objetivo de hacer llegar al mercado una nueva generación de sensores da respuesta a una demanda que va en aumento: la necesidad de detectar de manera continua, precisa y económica la presencia de gases en el ambiente. La creciente sensibilización social y las políticas para frenar el calentamiento global hacen evolucionar las normativas de seguridad industrial. Una característica distintiva de los sensores creados por NanoChronia es su auténtica selectividad: otros sensores electroquímicos pueden generar alarmas falsas al detectar otros gases. Además, estos sensores son fáciles de fabricar, se adaptan fácilmente para detectar otros compuestos químicos, son económicos y pueden conectarse en las redes y a internet, de forma que actúan como nodos en una red de detección de gases.

Saber encontrar, en el momento idóneo, el producto que necesita la sociedad es una de las virtudes de las empresas derivadas, como es el caso también de NT Sensores, que nació hace diecisiete años a partir de la fe ciega de un grupo de investigación en un proyecto. Los investigadores de Chemosens (Chemometrics and Sensorics for Analytical Solutions), del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica, encabezados por la entonces doctoranda Cristina Cid y por su director, Xavier Rius, creyeron en las potencialidades de unos nuevos sensores electroquímicos para analizar más rápidamente las aguas. Eran sencillos de usar y permitían controlar una multiplicidad de parámetros de forma práctica y segura. Por eso decidieron crear la empresa y, casi dos décadas después, se ha consolidado en el mercado mundial del análisis de agua. Exporta la mayoría de sus productos, sobre todo a Europa pero también al continente americano y a países como Australia e indonesia. “Nuestros sensores se reparten desde Tarragona a todos los rincones del mundo. Es un orgullo exportar la tecnología de la URV al mercado internacional. Es nuestro sello, se valora mucho», explica Cristina Cid, actualmente directora general de la empresa.
Unas ayudas que propulsan
La Fundación URV, en colaboración con el Consejo Social y el Vicerrectorado de Valorización del Conocimiento, Transferencia y Empleabilidad, abre una convocatoria para proyectos de valorización impulsados por grupos de investigación de la Universidad en el marco del programa Research to Business (R2B). Esta convocatoria, que otorga 10.000 euros a los galardonados, pone en valor los conocimientos y las tecnologías desarrolladas en la Universidad y ayuda a su conversión en proyectos empresariales para facilitar el acceso al mercado. En la última edición, los galardonados fueron cuatro proyectos alrededor de la salud y la alimentación, entre los cuales, precisamente, el proyecto que ha desembocado en la empresa IngrediZymes, la última a incorporarse a la lista de spin-off de la URV.
La creación de empresas derivadas de la URV no para y hay una de muy reciente, oficializada a finales del año pasado. Se trata de IngrediZymes Functional Solutions, impulsada por el Grupo de Investigación en Nutrigenómica del Departamento de Bioquímica y Biotecnología. El proyecto nace con el objetivo de reforzar la transferencia al mercado de ingredientes funcionales innovadores, naturales y obtenidos mediante procesos sostenibles, desarrollados a partir de la investigación universitaria.
La iniciativa responde a la creciente demanda de estos ingredientes por parte de sectores como la alimentación funcional humana y animal, la cosmética y la nutrición veterinaria, una demanda que hasta ahora el grupo de investigación atendía mediante proyectos de transferencia. La creación de esta nueva spín-off permitirá dedicar una estructura empresarial específica a estos proyectos y optimizar el paso del laboratorio al mercado. IngrediZymes se basa en el conocimiento y las metodologías desarrolladas por el grupo de investigación, en especial por Begoña Muguerza, Miquel Mulero i Néstor Ibarz, núcleo promotor de la empresa.
Esta, no obstante, no será la última spin-off de la URV y lo más probable es que no tarde mucho en aparecer una de nueva, porque se mantienen muchos frentes abiertos en cuanto a la investigación, con multitud de proyectos innovadores y nuevos conocimientos que, a buen seguro, tienen potencial comercial y un sitio en el mercado.

