Casi 200 profesores y profesoras de la URV se están formando a través del nuevo itinerario de formación docente del ICE para la mejora de la calidad docente. Es el catalizador de una nueva cultura docente compartida que centra los esfuerzos en el aprendizaje profundo del estudiantado, la creación de un clima y una comunicación favorables y la evaluación como parte del proceso de aprendizaje para que la comprensión de los contenidos sea significativa.
El profesorado lector tiene ahora una mirada colectiva. “Son docentes que han reflexionado sobre su manera de hacer docencia, la han compartido entre ellos, conocen los criterios y valores de los estándares de calidad y, por tanto, ya pueden crear modelos conjuntos de docencia, dejar de trabajar de manera aislada y, con un aprendizaje continuo, mejorarla”. Así explica Toni Pérez-Portabella, director del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE), la aportación del profesorado que está siguiendo el itinerario formativo del Marco Académico de Desarrollo Docente.
Se trata de los lectores y lectoras que se han incorporado en los últimos años, pero esta formación, entendida como una carrera por estadios, llegará a todo el profesorado. El objetivo es mejorar la calidad educativa en la Universidad y compartir una misma cultura docente, tal y como lo detalla Pérez-Portabella:
81 personas ya han realizado la formación inicial, que proporciona las bases pedagógicas; 45 más la están cursando y 69 han cursado o están siguiendo la formación de profundización, la segunda fase del recorrido formativo que profundiza en cómo diseñar las asignaturas con resultados de aprendizaje de calidad y que demuestren verdaderamente el aprendizaje del alumnado, donde la evaluación forma parte de la formación del estudiante. También aborda la autorregulación del estudiantado, para que se sienta confiado en el camino del aprendizaje; incide en aprendizajes más reflexivos, de riesgo, de comprensión para abandonar el aprendizaje repetitivo y memorístico, y forma en la capacidad de generar entornos participativos y un clima seguro que dé confianza al estudiante para un aprendizaje complejo y adaptado al tiempo actual.

Vanessa Esteve, profesora del Departamento de Pedagogía, y Daniel Miravet, profesor del Departamento de Geografía, que están cursando la Formación de Profundización Docente después de haber superado la Formación Inicial Docente, destacan cómo esta formación les ha cambiado la mirada pese al bagaje de años como docentes:
Hacia el aprendizaje profundo
El profesorado formado ya está aplicando los cambios sobre los que han aprendido y reflexionado, y estos se traducen en mejoras en el diseño de las asignaturas y en la manera de impartirlas en el aula. Más concretamente, han aprendido cómo realizar un mejor diseño curricular y evaluaciones alineadas con los objetivos de aprendizaje; cómo crear entornos que favorezcan la motivación y la interacción de los estudiantes y aplicar metodologías innovadoras para atender a la diversidad; cómo fomentar el aprendizaje significativo, la aplicación crítica de los conocimientos y la autorregulación de los estudiantes, y cómo gestionar la dinámica del aula y realizar tutorías efectivas.
Anna Fonoll, profesora del Departamento de Estudios de Comunicación, Vanessa Esteve y Daniel Miravet especifican qué les ha aportado la formación y qué aplicarán en el aula:
Uno de los cambios más significativos para los estudiantes es la transformación de las clases magistrales.
La implicación
Montserrat Canela, profesora del Departamento de Historia e Historia del Arte
“He constatado la complejidad de identificar en el aula la diferencia entre reproducción y comprensión real, lo que me ha conducido a una mayor atención y autoconciencia en la observación de los procesos de aprendizaje.”
Montserrat Canela, profesora del Departamento de Historia e Historia del Arte que fue de las primeras en completar la parte del itinerario formativo disponible, explica que “el curso me ha permitido tomar conciencia de la necesidad de que el alumnado no se limite a reproducir contenidos, sino que construya una comprensión significativa”.
Quim Rovira, profesor del Departamento de Ciencias Médicas Básicas, que también ha sido uno de los primeros en completar el itinerario disponible, detalla uno de los diversos aspectos que está implementando: “El entorno es clave si quieres que la clase sea participativa, y es una de las cosas que estoy aplicando para cambiar el aprendizaje repetitivo por el aprendizaje profundo. Los estudiantes deben venir motivados de casa, pero el docente también debe ser motivador para favorecer este aprendizaje: que no lleguen a volcarlo todo en el examen y después lo olviden, sino que se planteen las preguntas clave”.
La fuerza colectiva
El cambio es colectivo, y esta es la base para que sea efectivo. A menudo el profesorado trabaja de manera aislada, pero “necesitan herramientas para sentirse acompañados —explica Pérez-Portabella— y la docencia debe generar esta comunidad”. Durante el curso, el profesorado asiste a las clases de compañeros docentes de otras disciplinas, y la formación también se trabaja en contextos distintos a las aulas, con el objetivo de hacer comunidad y crear una cultura compartida. Tanto es así que, en el marco de la Formación de Profundización Docente, los profesores y profesoras que la siguieron el curso pasado realizaron una jornada de remo.

La interacción y la posibilidad de hacer red con docentes de distintos ámbitos es una de las cuestiones que destaca Quim Rovira: “Humana y profesionalmente nos ha enriquecido mucho porque hemos aprendido de compañeros que provienen de disciplinas alejadas: Arquitectura, Jurídicas, Ingeniería, Ciencias de la Salud, Letras…”
La formación no termina ni con el curso de profundización ni solo con los lectores. Dentro de dos cursos se activará el nivel de especialización, en el que los docentes que lo deseen podrán especializarse en un ámbito determinado y ser agentes de cambio en sus centros, establecer redes con profesorado de otras universidades para enriquecer las transformaciones del entorno y metodologías innovadoras que den respuesta a las necesidades de las titulaciones. Este profesorado será clave, tal y como detalla Pérez-Portabella:
Un cambio global
La formación docente continua es parte esencial de la carrera académica del personal docente e investigador, tal y como establece la Ley Orgánica del Sistema Universitario. Sin embargo, la URV quiere ir más allá y espera poder conectarla con las acreditaciones del profesorado. La apuesta por la formación se ha realizado en red con la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona, y al mismo tiempo se ha vinculado con una transformación de la estrategia del ICE para que las oportunidades de desarrollo profesional incluyan la innovación docente y la investigación y se alineen con la nueva cultura docente.

Así, las ayudas a la innovación docente incentivan ahora la creación de proyectos, buenas prácticas y redes de profesores que promuevan la mejora de los procesos y las estrategias de aprendizaje, de los sistemas de evaluación y de las competencias transversales. Es necesario que estos proyectos sean sostenibles en el tiempo, transferibles a otras titulaciones y cuenten con indicadores que permitan medir el nivel y la calidad de la implementación.



