Notas de prensa 11/05/2026
Josep Maria Arauzo, Catedrático de Economía de la Universitat Rovira i Virgili
Qué nos enseñan otros eclipses sobre el impacto económico que traerá el de este año
Josep Maria Arauzo, investigador del Departamento de Economía de la URV, aborda el impacto económico que puede generar el eclipse solar total del 12 de agosto en el sur de Catalunya
Josep Maria Arauzo, investigador del Departamento de Economía de la URV, aborda el impacto económico que puede generar el eclipse solar total del 12 de agosto en el sur de Catalunya
Un fenómeno astronómico como el eclipse tiene un interés básicamente científico, pero también económico. En concreto, se trata de un acontecimiento que puede movilizar a miles de personas para disfrutar de un momento como este, que solo se produce una vez cada muchos años (el último en Europa fue en 1999).
El hecho de que el eclipse pueda observarse en su totalidad únicamente en unos pocos lugares del mundo hace que estos sean especialmente codiciados por los amantes de la astronomía. En esas fechas se generarán movimientos muy importantes de visitantes en busca de un buen lugar desde el que disfrutar de este espectáculo. Y aquí es donde entra en juego la economía.
Lugares exclusivos en todo el planeta
Un eclipse de sol se produce cuando la Luna se sitúa justo entre el Sol y la Tierra, tapa la luz del astro rey y oscurece la Tierra. Normalmente los eclipses son parciales (la Luna solo cubre una parte de la superficie del Sol). En estos casos el oscurecimiento no es absoluto y el efecto visual es menos espectacular.
Cuando se trata de un eclipse total de Sol, como el que tendrá lugar el próximo 12 de agosto, el oscurecimiento es total y en apenas unos segundos se pasará de la plena luz del día a una oscuridad (casi) absoluta. Así, hacia las ocho y media de la tarde y durante cerca de un minuto (algo más en las Terres de l’Ebre) la luz solar desaparecerá.
Este fenómeno astronómico será especialmente importante en el Camp de Tarragona, las Terres de l’Ebre, una parte de las comarcas de Ponent, Castellón, media provincia de Valencia y la totalidad de las Islas Baleares. Esta será una de las pocas zonas del planeta donde el eclipse será total, ya que en otros lugares del país solo será parcial y en otros países del mundo ni siquiera podrá verse.
Una movilidad creciente concentrada en un periodo muy corto
En las zonas de nuestro país donde el eclipse será total se esperan miles de visitantes. En algunas zonas de este territorio las búsquedas de alojamiento rural se han incrementado más de un 800 % en determinados municipios. No se trata solo de encontrar alojamiento, sino de facilitar el acceso, el aparcamiento de vehículos, reforzar los servicios públicos de seguridad y sanitarios, y garantizar una gestión racional de todo este flujo de visitantes.
Estos visitantes generarán un impacto económico muy relevante y comparable al de otros acontecimientos que implican una gran concentración de personas en muy poco tiempo. Ejemplos similares incluyen festivales musicales, grandes acontecimientos deportivos, ferias y congresos o celebraciones populares multitudinarias. ¿Qué tienen todos estos eventos en común? Un incremento repentino de la demanda de servicios (alojamiento, restauración, transporte), tensiones sobre las infraestructuras locales y oportunidades de dinamización económica.
Qué nos enseñan otros eclipses sobre economía
Lo que nos muestran experiencias recientes con eclipses es que los impactos son elevados, pero están limitados por la capacidad de la oferta local de bienes y servicios. Así, para Estados Unidos existen diversas estimaciones de impacto (aunque conviene precisar que no son íntegramente trasladables al caso de nuestro país).
De manera global, un estudio sobre el eclipse del 8 de abril de 2024 en Estados Unidos y Canadá cifraba el impacto total (para Estados Unidos) en 5.985 millones de dólares, con un gasto directo de 1.558 millones de dólares.
Si nos fijamos en el detalle que muestra este estudio, podemos tomar el estado de Missouri como referencia de un territorio con una población similar a la de la zona de nuestro país donde habrá eclipse. En concreto, en Missouri el impacto se estimaba en 172 millones de dólares, por lo que no sería aventurado plantear un impacto similar.
Y ya con más detalle para este estado, podemos mencionar los efectos en diferentes actividades, ya que durante este eclipse las reservas hoteleras aumentaron un 135 %, el gasto en gasolina un 17 % y el gasto en restaurantes un 47 %.
Y si nos fijamos en lugares más pequeños, están los casos de diversos municipios medianos de Illinois, Indiana y Missouri en relación con los eclipses de 2017 (Carbondale, 8 millones de dólares de impacto) o de 2024 (Vincennes, 14 millones; Poplar Bluff, 6 millones), lo que arroja cifras per cápita de entre 360 y 850 dólares, aproximadamente. Una cantidad, por tanto, nada despreciable.
Cómo funcionan los impactos
En primer lugar, habrá un impacto económico directo, consistente en el gasto que se realice en hoteles, campings, casas rurales, restauración, transporte y comercio.
En segundo lugar, habrá un impacto indirecto, a partir del incremento de actividad en los proveedores y los servicios asociados a todos estos bienes y servicios.
Finalmente, habrá un impacto inducido, consecuencia del gasto adicional generado, dado que el gasto directo e indirecto originado por el eclipse acaba repercutiendo en otros sectores que no tienen nada que ver con este impacto inicial.
Todo ello puede suponer un incremento de actividad económica muy relevante, aunque este no será automático y dependerá de factores como la accesibilidad, la capacidad de alojamiento, la oferta complementaria de actividades lúdicas y de divulgación astronómica o la coordinación entre las diferentes administraciones públicas implicadas.
Por último, evidentemente, la climatología. Al margen de que los desplazamientos de larga distancia que se realicen para contemplar este fenómeno pueden considerarse seguros, también habrá muchos otros desde territorios próximos que dependerán de la previsión meteorológica para el 12 de agosto. Y eso no se sabrá hasta el último momento.
Cuáles son los aspectos clave
En primer lugar, la importancia de la planificación, dado que la coordinación entre administraciones y operadores turísticos es clave para evitar colapsos y maximizar el impacto en el territorio.
En segundo lugar, la diversidad de los impactos, ya que el gasto directo de los visitantes (por ejemplo en comercios, ocio, transporte, alimentación y bebidas, alojamiento) es solo una parte del impacto total. Así, existen también efectos indirectos (proveedores, logística) e inducidos (incremento de la renta local), que pueden ser significativos si el tejido económico local está preparado para absorber esta demanda.
Todo ello supondrá un incremento de la actividad en los territorios afectados que, a su vez, generará ingresos públicos en forma de recaudación impositiva.
Y en tercer lugar, la necesidad de alargar la duración del acontecimiento, de manera que se puedan ofrecer atractivos adicionales también antes y después del eclipse.
El astroturismo más allá del eclipse
Cabe recordar que el eclipse tendrá lugar en plena temporada alta estival, por lo que la capacidad de poner alojamientos adicionales en el mercado será limitada, especialmente en zonas como el litoral mediterráneo, donde el turismo es muy estacional.
El impacto económico no será el mismo que si el eclipse se produjera en invierno, pero esta puede ser una oportunidad excelente para promocionar un turismo científico y cultural (el astroturismo), una práctica en la que, por ejemplo, ya existen localidades, como las montañas de Prades, que destacan a escala internacional.
Este tipo de turismo tiene un nivel educativo más elevado, realiza un gasto per cápita considerablemente superior y tiene una huella ambiental más reducida.
Con la excusa del eclipse se pueden organizar toda una serie de actividades durante los días anteriores y posteriores, con el objetivo de “desestacionalizar” este fenómeno y evitar que quede limitado a la duración estricta del oscurecimiento de la Tierra. Afortunadamente, el eclipse coincidirá con otro fenómeno astronómico como las lágrimas de San Lorenzo que, aunque visibles desde mediados de julio hasta finales de agosto, alcanzarán su punto máximo entre el 11 y el 13 de agosto, justo antes y después del eclipse.
En resumen, el eclipse será un acontecimiento que, al margen de su interés puramente científico, tendrá también un interés en términos económicos.
Artículo publicado originalmente en La Conversa.
![]()
