19/03/2026

Estudian cómo los jóvenes de origen inmigrante afrontan la exclusión social en Cataluña

Un estudio de la URV analiza las discriminaciones y desigualdades que viven hijos e hijas de personas inmigradas y pone el foco en las estrategias de resiliencia que desarrollan para hacerles frente.

Foto: Katerina Holmes (Pexels).
Foto: Katerina Holmes (Pexels).

Ser hijo o hija de personas inmigradas en Cataluña a menudo implica crecer en medio de barreras que van más allá de las dificultades económicas. La discriminación cultural, el racismo, la falta de referentes positivos o las limitaciones en el acceso a recursos educativos y sociales forman parte de las experiencias que atraviesan la vida de muchos de estos jóvenes. Ante esta realidad nace el proyecto RESIYOUTH, un estudio liderado por un equipo investigador del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social de la Universidad Rovira i Virgili (URV) que ha querido entender no solo a qué formas de exclusión tienen que hacer frente, sino también cómo responden y qué estrategias de resiliencia desarrollan para salir adelante.

La investigación se ha centrado en jóvenes nacidos entre 1992 y 2005 de origen marroquí, latinoamericano, rumano y subsahariano. El propósito ha sido analizar cómo hacen frente a situaciones y procesos de exclusión social teniendo en cuenta factores como el origen cultural, el género o el lugar de residencia. La mirada del proyecto, por tanto, no se centra solo en las dificultades, sino también en los recursos personales, familiares, sociales y comunitarios que estos jóvenes movilizan para construir sus trayectorias vitales.

Los resultados preliminares muestran que la exclusión se manifiesta en diversos ámbitos. En el plano socioestructural, el estudio ha identificado discriminación racial y cultural, especialmente vinculada a rasgos fenotípicos —es decir, a los rasgos físicos visibles— y a signos culturales distintivos. También aparecen la falta de referentes positivos, la insuficiencia de apoyos institucionales y, en algunos casos, procesos de hipersexualización y acoso sexual que afectan especialmente a las chicas.

El origen cultural determina la discriminación que se padece

La investigación también ha detectado diferencias según el origen cultural. La discriminación explícita es más frecuente entre jóvenes de origen marroquí y del África subsahariana. En el caso de los y las jóvenes latinoamericanos, además de la discriminación, se han observado experiencias de erotización e hipersexualización entre las mujeres. Entre jóvenes de Europa del Este, en cambio, tienen más peso los estereotipos culturales que los fenotípicos. El estudio señala igualmente que la apariencia física y el acento pueden condicionar de manera clara la experiencia discriminatoria.

Estas tensiones también atraviesan el ámbito familiar. El equipo investigador ha observado situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, conflictos intergeneracionales y tensiones asociadas a los roles de género. “Los resultados preliminares nos indican que las chicas tienden a asumir más responsabilidades familiares, como la traducción ante las instituciones o el cuidado de hermanos y hermanas, y viven más restricciones en la autonomía, la movilidad, la vida social o la sexualidad que los chicos”, explica Claudia Maria Anleu, una de las investigadoras principales del estudio, que también apunta a una mayor incidencia de la adultificación temprana en niñas y adolescentes.

La escuela es otro de los espacios donde estas desigualdades se hacen visibles. El proyecto ha identificado experiencias de bullying, racismo y discriminación tanto entre iguales como por parte de algunos docentes. También ha detectado segregación escolar, dificultades relacionadas con la lengua y un acceso desigual a los recursos. Según la investigación, las respuestas institucionales suelen ser reactivas, asistenciales o depender demasiado de la implicación individual del profesorado.

Fotografia d'un dels grups de discussió que es va formar amb joves d'origen immigrant.
Fotografía de uno de los grupos de discusión que se formó con jóvenes de origen inmigrante.
Dar la vuelta a la discriminación

Pero el estudio no se queda solo en la descripción de las dificultades. Uno de sus ejes principales es, precisamente, analizar cómo estos jóvenes desarrollan respuestas resilientes ante la adversidad. En el ámbito individual, la investigación muestra que muchos resignifican experiencias adversas y convierten la desigualdad o la discriminación en aprendizajes que refuerzan la autoestima y el sentido de agencia, es decir, la capacidad de sentir que pueden tomar decisiones e influir en su propia vida. En este proceso, los éxitos académicos y profesionales adquieren un valor añadido, no solo como objetivos alcanzados, sino también como prueba de capacidad y superación.

Este proceso de resiliencia, sin embargo, no es solo individual. La familia tiene un papel central. El proyecto destaca el papel de padres y madres como modelos de lucha y “tutores de resiliencia”, y subraya especialmente la figura materna como referente central de apoyo y superación. Las redes familiares funcionan así como un apoyo emocional y material clave en las trayectorias de estos jóvenes.

Junto a la familia, la investigación identifica otros factores importantes. La religión y la fe aparecen como fuentes de propósito, consuelo, seguridad y esperanza. El ámbito educativo, a pesar de las dificultades, también puede convertirse en un espacio de acompañamiento cuando hay profesorado implicado, amistades de apoyo o dispositivos específicos como las aulas de acogida. Paralelamente, el estudio señala que algunos jóvenes desarrollan una gestión estratégica de su exposición en las redes sociales, incluyendo “silencios como forma de protección”.

“Buena parte de las experiencias resilientes que hemos identificado provienen sobre todo de esfuerzos individuales y familiares, más que de políticas públicas o iniciativas institucionales sistemáticas”, apunta la investigadora. En este sentido, la investigación indica que el paradigma dominante en la intervención social continúa centrado en el riesgo y en el déficit. La perspectiva resiliente, aunque es conocida y valorada por muchos profesionales, todavía no se aplica de manera sistemática.

El estudio también subraya que la promoción de la resiliencia depende a menudo más de la voluntad individual de los profesionales que de estrategias institucionales estructuradas. A ello se añade el contexto actual, marcado por el aumento de los discursos de odio, que dificulta aún más una promoción institucional sostenida de la resiliencia.

Imatge de l'equip investigador que forma part del projecte RESIYOUTH.
Imagen del equipo investigador que forma parte del proyecto RESIYOUTH.

Los datos del proyecto se han recogido a lo largo de dos años de trabajo de campo en Cataluña, entre 2024 y 2025. Durante este periodo se han combinado entrevistas en profundidad a 29 jóvenes, grupos de discusión, entrevistas y encuestas a profesionales, así como análisis de prensa y seguimiento de redes sociales. Además, el estudio también se ha basado en una revisión sistemática de la literatura científica, con 43 artículos analizados de un total inicial de 268.

El siguiente paso del proyecto RESIYOUTH será la publicación de una Guía de recomendaciones para la promoción de la resiliencia en adolescentes y jóvenes de origen inmigrante, dirigida a profesionales del ámbito social y educativo, además de la publicación de un libro digital con una selección de relatos de vida de los jóvenes entrevistados. En la última fase del proyecto también se han programado talleres de codiseño audiovisual con jóvenes para que puedan explorar y expresar sus miradas sobre la resiliencia y los aprendizajes que han marcado su desarrollo personal.

El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023.

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