13/06/2024

El programa de inserción laboral de la URV Inwork cierra el curso demostrando la idoneidad de la experiencia práctica

Dirigido a personas con discapacidad intelectual, las ha puesto en contacto con el mundo laboral mediante proyectos de emprendimiento reales

The recently graduated students on the Inwork programme at the Vila-seca Castle.
Los estudiantes del programa Inwork, acabados de graduar, en el Castell de Vila-seca.

El nuevo programa de la URV de inserción laboral para personas con necesidades especiales, Inwork, ha cerrado el curso con éxito. Concebida como prueba piloto, esta primera edición ha demostrado que la metodología utilizada, con más experiencia práctica y contacto real de los participantes con el mundo laboral, les permite empoderarse y prepararse mejor. El programa Inwork, que forma parte del proyecto Inserlab, nacido hace cinco años a la URV para ayudar a la juventud con discapacidad intelectual -este año se han incorporado también personas con trastorno del desarrollo y trastorno del espectro autista- a encontrar trabajo, es innovador por este aprendizaje integrado en la práctica laboral.

“La combinación de la educación con una experiencia práctica permite a los estudiantes aplicar los conocimientos teóricos en un entorno profesional y desarrollar habilidades clave para su futuro laboral”, asegura Teresa Torres-Coronas, profesora coordinadora del proyecto, que hace una valoración positiva de una metodología “más activa” que ha permitido al estudiantado interactuar con empresas y otras entidades, y comprobar su capacidad para hacer trabajos que son de utilidad para la sociedad. Además, esta iniciativa ayuda, según la coordinadora, a romper estereotipos existentes hacia estos colectivos y a consolidar culturas más inclusivas a las empresas.

Después del éxito del curso piloto, el programa Inwork tendrá continuidad el próximo curso -de febrero a junio, como este año- puesto que además se mantiene el apoyo de la ONCE y habrá la colaboración de otras empresas y entidades, como por ejemplo la Fundación Port Aventura.

Durante el acto de clausura se han repasado las actividades del curso

Un ejemplo de la metodología empleada es la práctica presentada por los alumnos al final del curso, el diseño de un proyecto de emprendimiento: una empresa de curas y atención a la gente mayor. “Es un servicio muy útil para gente que tiene familiares por ejemplo en una residencia y que necesitan que alguien esté pendiente de ellos. Nuestros estudiantes tienen el perfil ideal para hacer este acompañamiento, para hacer pequeñas curas…”, explica Torres-Coronas, según la cual es un tipo de empresa que demuestra que hay lugar para ellos en el mundo laboral.

Por otro lado, en otra experiencia práctica del curso, el Museo Castellero de Valls los “contrató” para evaluar la adaptación de la insstalación a los visitantes que tienen diferentes tipos de discapacidad física e intelectual, y elaboraron un informe con recomendaciones para mejorar en aspectos como por ejemplo la accesibilidad cognitiva de la información (es decir, si es comprensible para todo el mundo), la legibilidad de los textos, la señalización de los espacios y el acceso desde la calle, entre otros.

.Acto de graduación

Para cerrar el curso, los doce chicos y chicas que lo han completado han recibido este miércoles los diplomas acreditativos en un acto en el Castell de Vila-seca. Todos ellos se han mostrado muy satisfechos con el resultado del programa. Judith Porras, por ejemplo, valora, sobre todo, las prácticas, que le han permitido comprobar la mejora experimentada y afrontar motivada la vida laboral, para la cual tiene algunos proyectos y muchas ganas de probar cosas nuevas. La experiencia en el Museo Castellero de Valls la enriqueció especialmente, según asegura. La Blanca Vílchez también ha puesto énfasis en las prácticas que le han hecho ver que es “capaz de todo”, como por ejemplo afrontar las oposiciones a la administración a las cuales se presentará próximamente.

En el acto, apadrinado por Albert Canadell, director general de Promociones Blaumar, uno de los varios colaboradores del proyecto, el rector de la URV, Josep Pallarès, ha destacado la implicación de muchos agentes “para convertir en sí lo que acostumbra a ser un no”. Pallarès ha animado los nuevos graduados a mostrar ganas y predisposición, a no tener miedo y a confiar en las propias capacidades.

Una imagen de la Jornada de Deportes Inclusivos celebrada en el pavellón de la URV

Jornada de Deportes Inclusivos

En paralelo, y dentro del mismo proyecto, un grupo de alumnos de lo IFE (Itinerarios Formativos Específicos) del Instituto Cal·lípolis diseñaron y organizar la primera Jornada de Deportes Inclusivos de la URV. Celebrada en abril en el pabellón de deportes de la universidad, contó con más de un centenar de participantes provenientes de los IFE del Instituto Domènech i Montaner de Reus, del Instituto Andreu Nin del Vendrell y del centro ocupacional de la Fundación Oleada. Los estudiantes organizadores de la jornada comprobaron la necesidad de la inclusión en el deporte. Para Marc, la experiencia fue enriquecedora porque aprendieron a “organizar actividades teniendo en cuenta necesidades específicas, como por ejemplo la decisión sobre la comida por un compañero con el síndrome de Prader-Willi”.

La jornada permitió a Jan, a Xavier y a Anna “desarrollar nuevas habilidades y crecer como persona”, según su opinión, mientras que Raba destacó la importancia de haber ayudado a mejorar las instalaciones para personas con discapacidad, un hecho que considera “muy gratificante”. Edgar, por su parte, destacó el carácter pionero de la jornada y la necesidad que se duplique en otras universidades. “Esta jornada es una oportunidad excelente para mostrar que todo el mundo tiene derecho a practicar deporte y a disfrutar de sus pasiones sin limitaciones”, tal i como aseguró Arnau, por el cual el deporte inclusivo tiene que ganar visibilidad.

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1 comentario

  1. Teresa T |

    Gràcies, graduats, per aquest dia tant emotiu. The best ever!!!

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