Reportaje

Un patrimonio digno de estudio

Los ‘castells’ son objeto de investigación en la URV desde múltiples disciplinas, canalizada a través de una cátedra específica y divulgada mediante el proyecto «Castells de Ciència»

Pocos fenómenos tienen la dimensión de los castells. Son una expresión cultural compleja, en la que un colectivo amplio, heterogéneo y cohesionado suma esfuerzos para alcanzar un objetivo común a través de las construcciones humanas más altas y sólidas, resultado de un metódico proceso de adquisición de experiencia y mejora, en el que el rigor y las emociones están en equilibrio. Ya se ve, por tanto, que las implicaciones a todos los niveles son muchas, y más teniendo en cuenta que son, desde hace tiempo, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO y, sobre todo, un símbolo indisociable de la identidad catalana.

Es por ello que la URV, la universidad de referencia en la zona castellera tradicional —el Camp de Tarragona y el Penedès—, no podía permanecer al margen del fenómeno ni desaprovechar su gran potencial como contexto para aplicar investigaciones desde los más diversos ámbitos del conocimiento y para realizar estudios que ayuden a comprender su magnitud y su atractivo innegable.

El impulso llega con la creación, en 2017, de la Cátedra para el Estudio de los Castells, que nace en colaboración con el propio mundo casteller a través de la Colla Vella dels Xiquets de Valls (el primer proyecto es sobre la historia de los Xiquets de Valls) y de la incorporación de la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya en 2019, que permite ampliar sus estudios en toda su dimensión material, temporal y territorial. Actualmente, la Cátedra tiene el objetivo de servir como espacio para la investigación y la formación de futuros investigadores y expertos en el mundo casteller, además de promover y divulgar el conocimiento en todas sus dimensiones y colaborar en la salvaguarda de los castells como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. «Se trata de fomentar la investigación, la transferencia y el debate científico sobre el tema para facilitar su desarrollo, la superación de los retos y el aprovechamiento de las oportunidades que se le plantean», tal y como explica su directora, Marta Calull.

La Cátedra es un espacio para la investigación y la formación de futuros investigadores y expertos, y promueve y divulga el conocimiento del mundo casteller en todas sus dimensiones

Así, por ejemplo, uno de los últimos estudios impulsados desde la Cátedra, cuyos resultados se han presentado este 2026, trata sobre la siniestralidad y los castellers más pequeños y nació con el objetivo de comparar la incidencia de las lesiones traumáticas en niños durante la práctica castellera con la de otras actividades físicas. Con Manel González Peris, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la URV y médico de la Xarxa Santa Tecla, como investigador principal, el proyecto concluyó que el riesgo global de lesiones en el fútbol infantil, aunque es bajo, es más del doble que en los castells.

Por otro lado, actualmente el historiador Àlex Cervelló continúa su investigación histórica sobre el origen de los Xiquets de Valls, que da continuidad a los estudios que llevaron a su tesis doctoral.

Otro encargo de la Cátedra, muy vinculado a la actualidad y a los nuevos desafíos globales, es el estudio «Retos del mundo casteller ante el cambio climático», elaborado por el Instituto Universitario de Investigación en Sostenibilidad, Cambio Climático y Transición Energética (IU-RESCAT) de la URV, con Òscar Saladié, Anna Boqué, Jon Xavier Olano y Júlia Sevil, del Departamento de Geografía, como autores. El objetivo es determinar hasta qué punto el aumento de las temperaturas, con olas de calor más persistentes, está empeorando las condiciones para hacer castells. De momento, a partir de la instalación de sensores de temperatura y humedad en diferentes plazas castelleres durante la celebración de diadas, se ha confirmado un aumento progresivo del índice de calor, un hecho que, sumado al fenómeno de la isla de calor urbana y teniendo en cuenta la percepción de los castellers, está haciendo más exigentes las actuaciones.

En primer término, el sensor del proyecto sobre castells y cambio climático instalado durante una diada en Valls.

De todos modos, el proyecto continúa en marcha, y esta temporada castellera es la tercera en la que se recogen datos y se realizan talleres con las colles para conocer la importancia que los castellers y las castelleres dan a diferentes aspectos, como el horario, el espacio físico, la alimentación y la hidratación de los integrantes de las colles y los servicios sanitarios en la plaza, con el fin de mejorar las condiciones para hacer castells. También se está llevando a cabo actualmente un análisis de las narrativas en torno a esta problemática en los medios de comunicación.

Un proyecto, muchas disciplinas

Este último estudio forma parte también de «Castells de Ciència», un proyecto de divulgación científica que pone en común toda la investigación y la experiencia de la URV aplicadas al mundo de los castells desde diferentes disciplinas científicas. Impulsado por la Unidad de Comunicación de la Ciencia (ComCiència), con el apoyo de la propia Cátedra para el Estudio de los Castells, reúne a personal investigador de ámbitos tan alejados como la física y la filología, las matemáticas y la historia, poniendo de manifiesto las múltiples facetas y la riqueza del fenómeno y permitiendo comprenderlo desde todas las perspectivas.

«Castells de Ciència» se materializa en vídeos didácticos, artículos y pósteres consultables en la web del proyecto, además de charlas divulgativas a cargo del personal investigador protagonista. Y, más aún, el proyecto ha acabado convirtiéndose en un documental, producido por la URV, TAC12 y la Xarxa de Comunicació Local, en el que la actriz Agnès Busquets descubre, a través de diferentes investigadores e investigadoras del proyecto, la relación entre ciencia y castells.

Así, además de la geografía y la creciente adversidad meteorológica durante las jornadas castelleres, la arquitectura, como no podía ser de otro modo cuando se habla de construcciones que deben estar muy bien asentadas, también tiene cabida en el proyecto. Albert Samper, investigador de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA), explica que los castells «mantienen la esencia de las catedrales» y que «los jefes de colla tienen un paralelismo con la determinación de los maestros de obra y el público, con el espíritu de los peregrinos». Según Samper, desde una mirada especializada, los castells mantienen ciertas analogías con diversos elementos arquitectónicos, como los arbotantes y los contrafuertes. Otro investigador de la ETSA, Arnau Montoya, determina hasta qué punto el urbanismo de las plazas influye en el éxito de descargar un castell e imagina cómo debería ser el mejor espacio urbano para conseguirlo.

Dos tesis doctorales becadas sobre urbanismo y arte

Dos investigaciones sobre castells en curso son las que forman parte de las tesis doctorales, en el marco de los programas de doctorado de la URV, de Arnau Montoya y Kevin Prados, quienes han recibido becas de apoyo por parte de la Cátedra. Montoya, investigador de la ETSA, profundiza en el urbanismo de las plazas castelleres y en su «paisaje cultural», mientras que Prados, graduado en Filosofía, busca paralelismos entre los castells y diferentes representaciones artísticas, como la figura neoclásica y el poema romántico.

La Cátedra también convoca, junto con el Centre de Prospectiva i Anàlisi dels Castells (CEPAC), una ayuda a la investigación sobre un tema casteller (se han concedido ayudas a un proyecto sobre bienestar emocional y a otro sobre propuestas de mejora del concurso de castells) y un premio de investigación dirigido al alumnado de secundaria. Además, una colaboración entre la Cátedra y la Coordinadora de Colles Castelleres ha impulsado la publicación de un libro ilustrado que repasa la historia del fenómeno, On és l’Estel·la?, así como una Guía didáctica para estudiantes de secundaria sobre su origen. La Cátedra también organiza anualmente una jornada para reflexionar sobre una temática de interés para el mundo casteller, con diferentes ponencias y mesas redondas.

En cuanto a las matemáticas, Roger Guimerà, físico e investigador ICREA del Departamento de Ingeniería Química, demuestra cómo, desde su disciplina y a través de un modelo matemático, se puede determinar cuáles son las construcciones más difíciles. De hecho, su modelo matemático y el sistema de puntuación del concurso de castells coinciden en la mayoría de las construcciones, y ambos determinan que la más complicada es el tres de nou net.

«Castells de Ciència» se materializa en vídeos didácticos, artículos, pósteres y un documental que permite descubrir, a través de las investigaciones, la relación entre los castells y la ciencia

La química también tiene mucho que decir en el mundo de los castells, y desde dos vertientes. Marta Calull, que además de directora de la Cátedra es investigadora del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica, habla, por un lado, de las sustancias químicas que se producen en el interior del cuerpo humano durante una diada con tantas implicaciones emocionales como la castellera, desde las reacciones cognitivas en el cerebro hasta la obtención de energía. «Algunos de estos procesos son los que conocemos como sensaciones, emociones y sentimientos, sin los cuales no hay castells», apunta Calull.

Y, por otro lado, la investigadora explica los materiales obtenidos mediante diversos procesos de elaboración y que se han convertido en un elemento necesario en el mundo casteller. Uno de estos materiales son los plásticos y, más concretamente, el poliestireno expandido (porexpán) con el que se fabrican los cascos.

De la química a la física, una disciplina en la que Roger Cabré, físico e investigador del Departamento de Ingeniería, Electrónica, Eléctrica y Automática, y Marta Sales, del Departamento de Ingeniería Química, se preguntan y resuelven cuánta energía acumulan los grandes castells, como un tres de deu amb folre i manilles, por el mero hecho de cargarlo. Y, además, explican otra relación muy estrecha entre la física y los castells a través de dos leyes, la de la palanca y la del péndulo, que ayudan a explicar por qué se producen ciertos movimientos dentro de un castell, tanto individuales como colectivos, durante su construcción, y la importancia de que todo esté compensado y equilibrado.

Y de los ámbitos más científicos a los de las humanidades, como la filología, en la que Joan Rovira, Pere Navarro y Jordi Ginebra, investigadores del Departamento de Filología Catalana, aseguran que «la lengua del mundo casteller permite reflexionar sobre diferentes aspectos en los ámbitos de la fonética, la morfología y el léxico». Es este último, según los investigadores, el que genera más rasgos característicos y diferenciales, sobre todo en función del territorio donde se desarrolla la actividad castellera. Tanto si se tratan las técnicas para hacer un castell como si se hace referencia a las posiciones que ocupan las diversas personas que lo forman, se pueden encontrar diferentes fórmulas en función de la zona geográfica.

Algunos de los investigadores implicados en el proyecto «Castells de Ciència», durante la presentación en marzo de 2022.

Otro investigador del Departamento de Filología Catalana implicado en el proyecto es Magí Sunyer, que habla de literatura y explica que durante el siglo XIX, en la primera época dorada de los castells, a medida que aumentaban su popularidad y la altura de las construcciones, comenzó un proceso de simbolización de las torres humanas en el que la literatura tuvo un papel muy destacado. Según Sunyer, la literatura posterior se ha ocupado de las construcciones humanas de manera muy variada, de acuerdo con las nuevas estéticas y las nuevas mentalidades, «pero el carácter simbólico de la fiesta ha perdurado».

También la historia ayuda a explicar el fenómeno. Eduard Jiménez, asesor del grupo de investigación ISOCAC de la URV en estudios castellers y marítimos, hace una retrospectiva de los orígenes del fenómeno, desde la muixeranga valenciana, pero teniendo en cuenta que algunos historiadores hablan de «precedentes remotos», y se pregunta cómo sería la empresa de levantar las construcciones humanas que se conocen, pero partiendo de cero y sin tener en cuenta todos estos antecedentes.

Y la antropología, en la que Elisa Alegre, investigadora del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social, recuerda que «para alguien que ha oído hablar de torres humanas pero que nunca las ha visto en directo, ver castells en vivo despierta muchas y diversas emociones y sensaciones nunca experimentadas antes». En este sentido, Alegre introduce la etnografía, el método de investigación de la antropología que busca describir, interpretar y resolver los porqués del comportamiento de grupos humanos, sociedades, comunidades e incluso del individuo. El sentimiento de pertenencia y la identidad que proporcionan los castells ayudan a entender, según Alegre, la fuerza colectiva del mundo casteller.

De la salud a la integración social

La salud, mental y física, es clave en el mundo de los castells, y por eso en la URV también se lleva a cabo investigación que la tiene en cuenta. Meritxell Benaiges, profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la URV, asegura que la presencia de la enfermería en el mundo casteller es imprescindible y su implicación queda patente en los cuidados derivados de la propia actividad castellera: educación, prevención, promoción de la salud, asistencia inmediata y asistencia hospitalaria..

Apoyo a trabajos de investigación de bachillerato

La Cátedra apoya cada año la realización de cuatro trabajos de investigación de bachillerato, implicándose en su tutorización a través de investigadores e investigadoras de la URV. Los tutorizados durante el último curso académico son «El calentamiento y la frecuencia cardíaca en los castells», de Sara Samper (Instituto Coster de la Torre); «El camino hacia el cielo. La ciencia de levantar castells», de Esther Moreno (Instituto Els Pallaresos); «Los castells: física, valor y sensatez», de Pol Conesa (Instituto Tarragona), y «Castells: rompiendo los límites», de Mariona Hernández (Escuela Sant Gabriel de Viladecans).

Por su parte, Fina Canals y Victòria Arija, investigadoras del grupo de investigación en Nutrición y Salud Mental de la URV (Nutrisam), se preguntan por qué, si los aspectos sociales y psicológicos que comporta hacer castells son muy positivos (favorecen la sociabilidad, la capacidad de esfuerzo, la empatía, la satisfacción personal y, en general, el bienestar emocional), en los últimos años se ha empezado a hablar de que, en las colles, las jóvenes castelleres pueden ser un grupo con riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria. Según las investigadoras, la identidad de cada persona que participa en el castell debe adaptarse al cambio de su evolución corporal y todo el mundo debe crecer en valores positivos, tal como lo hace la construcción del castell. «Hacer castells debe mantenerse como una actividad que promueva el bienestar emocional y, al mismo tiempo, debe ser un valor social y cultural», afirman.

De aspectos anímicos y mentales también habla Lourdes Carrascón, profesora asociada de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología, sobre todo del miedo, la tensión y los nervios, que son altamente contagiosos. Todo ello es una defensa automática que indica un peligro no percibido. Según Carrascón, hay que evitarlo, sobre todo en la canalla: «Hay que estar activos, pero sin nerviosismo. Trasladar y proyectar el recuerdo, transmitir la sensación de hacer el mejor ensayo y querer repetirlo, es el mejor mensaje para la canalla, porque el pom de dalt es la parte más delicada del castell y nadie quiere que caiga».

Finalmente, y en cuanto a la sociología, Francesc Valls, investigador del grupo de investigación Social & Business Research Laboratory, considera que las colles castelleres, que han conseguido que muchas personas puedan contar con un entorno social más consolidado y han ayudado a fomentar una identidad social positiva para muchas personas, «son uno de los principales espacios de cohesión social en muchos municipios de Cataluña».

Los castells, tal y como corroboran algunas de las investigaciones, son un elemento importante de cohesión e integración social

e hecho, la integración social también es el objeto de otra investigación encargada por la Cátedra para el Estudio del Hecho Casteller, no incluida en el proyecto «Castells de Ciència», en la que Oriol Rios, del Departamento de Pedagogía, se centra en el proceso de arraigo de personas recién llegadas a las colles castelleres y destaca el gran potencial que estas tienen como elementos de acogida en la sociedad.

Y todavía hay más proyectos de investigación en la URV en torno a los castells, con el auspicio de la Cátedra, como el que analiza las audiencias de información castellera en los medios, con los investigadores del Departamento de Estudios de Comunicación Giovanni Gonzales y Marta Montagut, o la recopilación de material documental y audiovisual procedente de archivos castellers personales, con el objetivo de que toda esta memoria documental no se pierda, en colaboración con el Museu Casteller de Catalunya y que está a punto de iniciarse. Y un último estudio, actualmente en curso, en el que el físico Roger Cabré busca determinar la dinámica de las caídas de los castells y cuáles son las condiciones para la estabilidad y el tamaño mínimo de seguridad de una pinya.

Y es que toda la investigación que se impulsa desde la Cátedra debe ayudar, tal y como apunta Marta Calull, a hacer de los castells una actividad cada vez más segura y a consolidar los valores positivos, que son muchos, de una actividad con tantas implicaciones como disciplinas científicas existen.

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