27/04/2018

Anna Rovira, estudiante: “Haber hecho el trabajo de máster con el Aprendizaje Servicio me servirá en el futuro”

El próximo jueves 3 de mayo tiene lugar el Mercado de Proyectos Sociales en el campus Catalunya para facilitar la colaboración entre las entidades sociales y la URV

El grupo de teatre del Taller Ocupacional Gresol de l'APPC La Muntanyeta, objeto de estudio de un trabajo realizado mediante el Aprendizaje Servicio.

El Aprendizaje Servicio (APS) es una propuesta educativa que aglutina en un solo proyecto el aprendizaje de los estudiantes y el servicio a la comunidad. Así, los estudiantes responden a las necesidades que tienen las entidades sociales del territorio y éstas contribuyen a la formación de profesionales socialmente responsables. Con el objetivo de facilitar la colaboración entre estudiantes y profesorado y las entidades, el próximo jueves 3 de mayo tiene lugar en el campus Catalunya el 5º Mercado de proyectos sociales.

A través de sus trabajos de fin de grado y de fin de máster, así como otros proyectos de las asignaturas, los estudiantes desarrollan las propuestas del proyecto que proponen las entidades, ya sea del sector social, cultural o ambiental, que puedan tener aplicación en todos los ámbitos del conocimiento. Desde que se puso en funcionamiento, APS ha incorporado progresivamente más asignaturas, hasta las 77 del curso 2016-17, que corresponden a 26 titulaciones diferentes, y más estudiantes. Sólo el curso pasado, participaron 799 estudiantes y, desde que empezó el proyecto, 177 profesores y 294 entidades se han implicado.

Anna Rovira es una de estas estudiantes. Cursando el máster en Emprendimiento e Innovación de la Facultad de Economía y Empresa, tuvo la oportunidad de hacer el trabajo de fin de máster en la Asociación Provincial de Parálisis Cerebral La Muntanyeta, que quería valorar el retorno social de las actividades del Centro Ocupacional Gresol, que atiende personas mayores de 18 años afectadas de parálisis cerebral para a conseguir su máxima autonomía e integración social. Rovira desarrolló una fórmula de cálculo basado en la metodología ROI, que calcula el retorno de una inversión, mediante la cual se puede valorar económicamente aquello intangible como es la repercusión social de las actividades del centro.

Se trataba de saber cuál es la repercusión que tiene el dinero invertido en las actividades sobre los propios usuarios, los trabajadores, las familias, la sociedad y las instituciones con el propósito de conocer el valor social del proyecto. “El SROI está basado en el que utilizan los gobiernos de Canadá y Reino Unido”, explica Anna Rovira, y le ha permitido concluir que por cada euro de inversión, el impacto generado tiene un valor de 1,93 euros.

Para Rovira, el estudio es útil para la planificación estratégica de la entidad, ya que “los puede ayudar a dirigir los recursos hacia las actividades que generan un mayor impacto social”. En este sentido, pone como ejemplo el grupo de teatro del Taller Gresol, que “tiene una inversión baja pero un impacto muy elevado sobre los usuarios y sobre el entorno”. Después de la experiencia, Anna Rovira afirma: “He aprendido mucho, me he sentido muy bien haciéndolo y pienso que me puede servir en el futuro”, ya que no descarta estar vinculada profesionalmente al tercer sector.

En su caso, la motivación para hacer el trabajo de fin de máster, dirigido por la profesora Misericòrdia Carles, a través del Aprendizaje Servicio era personal, y se le sumaba el hecho de que quería hacer un proyecto que tuviese una aplicación, de forma que cuando desde el máster en Emprendimiento e Innovación ofrecieron a los estudiantes la posibilidad, no se lo pensaron dos veces. En este momento está finalizando el curso con una estancia en la Universidad Nacional del Sur, en Argentina.


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