04/11/2022

La COVID ha puesto en evidencia la fragilidad del sistema de cuidados

Un estudio antropológico liderado por la URV ha determinado el impacto de la pandemia en los ámbitos familiar y comunitario y en el sector ocupacional del cuidado a personas mayores y dependientes. Propone un cambio de modelo para superar las ineficiencias del sistema actual, que se sostiene en las desigualdades de género y sociales

Residencia de personas mayores. FOTO: Pixabay.

Durante los meses más duros de la COVID, el sector sanitario colapsó y el cuidado de las personas mayores y dependientes quedó estrictamente relegado a las familias y a unos centros residenciales incapaces de afrontar una crisis sanitaria de esta magnitud. Con este punto de partida, el equipo del proyecto de investigación “La cura importa. Impacto de género en los cuidadores de personas mayores y dependientes en tiempos de la Covid-19 (CUMADE)”, analizó el sistema de cuidados existente en España. Consideran que ha sido el gran olvidado desde el punto de vista político y epidemiológico durante la pandemia, que ha evidenciado su fragilidad.

En el estudio antropológico liderado por la profesora del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social de la URV, Dolors Comas de Argemir, han participado diez universidades españolas que recientemente han presentado los principales resultados de la investigación. La investigación reconstruye las situaciones de riesgo y vulnerabilidad de las personas cuidadoras pero también las estrategias e iniciativas que tuvieron para afrontar la crisis, además de cómo se abordan los principales déficits del sistema de cuidados y las posibles alternativas para responder a los retos de futuro. Para ello se han realizado entrevistas, grupos focales y talleres con 398 personas del sector participantes.

El impacto sobre las familias, los servicios de atención domiciliaria y los servicios residenciales

En cuanto al impacto de la COVID, el estudio pone de relieve la importancia de las familias, que tuvieron que afrontar una sobrecarga de trabajo por parte de las mujeres y una gran tensión, al verse privadas de los servicios de atención. De hecho, la investigación constata que el 88,1% de los hogares que requieren cuidados de larga duración los realiza alguien de la familia, especialmente las mujeres, mientras que el 7,8% de las familias en esta situación tienen una persona contratada para realizar las tareas de cuidado.

El estudio analiza también los servicios de atención domiciliaria, servicios residenciales y trabajadoras del hogar. Sobre los primeros, en los que las trabajadoras se desplazan a diferentes viviendas para realizar los servicios, se apunta que se han acentuado las condiciones de precariedad. Por eso el estudio recoge cómo el sector demanda un reconocimiento social y consolidar la profesionalización.

Sobre los servicios residenciales, destacan los esfuerzos de trabajadoras y directoras por salvar y atender a las personas residentes, en una situación para la que no estaban preparadas, sufriendo la falta de atención sanitaria y un elevado riesgo de contagio. Lamentan el hecho de que las residencias fueran juzgadas socialmente durante la pandemia “haciéndolas culpables de lo sucedido”, todo lo contrario que lo ocurrido con los hospitales, sobre los que “no se dudó en que hicieron todo lo posible por salvar vidas”. Por lo que se refiere a las trabajadoras del hogar, también se ha observado una mayor precarización durante la pandemia.

De la aplicación de la ley de Dependencia a los cuidados individualizados y poder envejecer en el entorno

La investigación concluye que es necesario “construir un sistema que garantice la dignidad tanto de las personas que cuidan como de las que son cuidadas. Por eso es necesario superar las ineficiencias del sistema actual, basado además en injusticias sociales y de género”. Lo más urgente, según el estudio, es ponerse al día en la aplicación de la ley de Dependencia, así como mejorar los salarios y condiciones laborales de las trabajadoras, que tengan una formación más orientada a las relaciones sociales y humanas y ofrecerles ayuda psicológica.

En cuanto a la atención de las personas, el equipo investigador propone cuidados individualizados en los que prevalezca el derecho a decidir de las personas sobre cómo quieren ser cuidadas. Esto implica poner a disposición recursos públicos para planificar el envejecimiento y evitar las inequidades económicas y sociales; ofrecer servicios que tiendan a la profesionalización en lugar de hacer recaer el peso sobre las familias, y mejorar las condiciones y salarios de las trabajadoras.

Asimismo, a partir de la investigación realizada, el equipo investigador recomienda potenciar la posibilidad de envejecer en el entorno, en comunidad, no sólo en el hogar o en una residencia. Esto pasa por potenciar nuevas formas como las viviendas colaborativas o viviendas dotacionales; crear la figura de gestor de casos, y extender iniciativas de la administración tales como grupos de apoyo de cuidadoras familiares o autogestión.

Se trata de revertir, pues, la falta de reconocimiento al cuidado, un sector laboral feminizado y precarizado, y la minusvaloración de la vejez y la discapacidad, que suponen una doble devaluación que ha llevado a gravísimas situaciones de exclusión social durante la pandemia.

Los resultados, disponibles en diferentes formatos
Presentación del libro ‘Cuidar a mayores y dependientes en tiempos de la Covid-19’.

Así se pone de manifiesto, además del estudio, en el libro Cuidar a mayores y dependientes en tiempos de la Covid-19. Lo que nos ha enseñado la pandemia. El libro es original en su concepción y en sus resultados, puesto que aborda el modelo de atención a la dependencia de manera integral y porque tiene un carácter vivencial, ya que reconstruye las experiencias y percepciones de quienes han estado cuidando durante la pandemia. La obra, que se presentó el 29 de septiembre en Barcelona, identifica propuestas de mejora y apunta posibles líneas de intervención para avanzar hacia un sistema de atención que garantice un cuidado digno y un empleo de calidad.

La presentación del libro contó con un centenar de personas y las intervenciones de Núria Vergés, directora general de Cuidados, Organización del tiempo y Equidad de la Generalitat; Gemma Tarafa, concejala de Salud, Envejecimiento y Cuidado del Ayuntamiento de Barcelona; Ruth Carrió, Conxita Vallès, Patricia Zapata e Iñaki Martínez, trabajadoras y trabajador del sector del cuidado; además de las editoras y autoras del libro.

Dolors Comas d’Argemir también ha presentado parte de los resultados de su investigación en el campo del cuidado social en Argentina, Chile, Ecuador y Perú.

Tanto el resumen del estudio como el informe completo se puede consultar en la web del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social.

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