11/11/2022

La abogada y bióloga Esperanza Martínez Yáñez es doctora honoris causa por la URV

La académica y activista ha acuñado el concepto de derecho de la naturaleza, una idea clave para la reformulación del derecho porque reconoce a la naturaleza como sujeto y aparta la perspectiva sobre la naturaleza como recurso a disposición de los humanos

El rector Josep Pallarès impone el birrete a Esperanza Maretínez, nueva doctora honoris causa por la URV.

La naturaleza tiene derechos reconocidos. Éste ha sido un concepto clave para cambiar la perspectiva, antropocéntrica, desde la que observamos y entendemos el mundo y convierte la naturaleza en un sujeto en lugar de un objeto o un recurso a disposición de los humanos. Ya se ha empezado a introducir en los ámbitos legislativos, como en el caso reciente de España (una ley aprobada este mes de septiembre reconoce el ecosistema del mar Menor con derechos propios) y constitucionales, como la constitución de Ecuador, y se ha reconocido en algunas sentencias. Estos cambios acabarán conduciendo a la reformulación del derecho, las políticas y estándares de actuación de todos los agentes sociales como ha ocurrido históricamente con los cambios de paradigma del derecho. Su impulsora es Esperanza Martínez Yáñez, bióloga y abogada que hoy ha sido investida doctora honoris causa por la URV.

Martínez ha abierto un camino que no ha sido ni es fácil, entre otras cuestiones porque su integridad ha sido amenazada, como tantas otras defensoras de los derechos ambientales, que han vivido la violencia en propia piel. Por todas estas personas, «todos los activistas que trabajan, hacen aportaciones que son invisibles y ayudan a mantener las semillas del futuro», ha recordado en su discurso en el paraninfo de la universidad, Esperanza Martínez agradeció la concesión del doctorado. De hecho, Martínez es también activista además de académica, y la combinación de ambas facetas le ha llevado a liderar varias organizaciones sin ánimo de lucro para la defensa de la naturaleza y el medio ambiente y alcanzar metas como la paralización de la extracción de crudo en el subsuelo del Parque Nacional del Yasuní (Ecuador).

Esperanza Martínez Yáñez durante su discurso de investidura como doctora honoris causa por la URV.

Esperanza Martínez ha apuntado en su discurso cómo las leyes de la ciencia han explicado la relación de los humanos con el mundo y cómo, precisamente por esta disociación entre las personas y «el lugar donde se reproduce la vida», «la naturaleza se convirtió en algo inerte en el que sus componentes son recursos y todos somos competidores». En vez de considerarnos un todo. Esta ruptura fue «una condición para el desarrollo de la nueva Europa, de la Edad Media y el Renacimiento, y sobre todo, de la Modernidad de este continente», ha señalado. Esta visión se impuso y «transformó la matriz más íntima de las culturas locales», que profesaban un mayor amor a la vida y la naturaleza, las costumbres de compartir y cuidar y tenían una visión del poder más como una responsabilidad que como una dominación.

Estos hechos junto con la fragmentación del saber, la especialización en la generación del conocimiento formal, «han pasado factura a las sociedades humanas porque nos impiden ver el todo y nos alejan de la naturaleza, que se ha vuelto subordinada y manipulable», analiza. Y en este contexto se produce la explotación de los recursos que han llegado a alterar las relaciones biológicas, geológicas y químicas del planeta y la eliminación de la biodiversidad y de los últimos pueblos que la preservaban. Por eso y para entender los problemas de hoy, Esperanza Martínez propone «repensar la naturaleza» desde todos los ámbitos, integrando el conocimiento de la academia y el de la experiencia, como la de los pueblos amerindios de donde proviene Martínez, con una «filosofía que establece relaciones de correspondencia y complementariedad entre lo cósmico y lo humano, lo orgánico y lo inorgánico».

El discurso de la reciente honoris causa ha sido un alegato sobre los derechos de la naturaleza, entendida como «sujeto» que a la vez infunde el coraje necesario a personas que, como ella «luchan por la vida, por la tierra, por el agua, a pesar de hacerlo a expensas de exponer su propia vida».

Martínez ha sido propuesta por el Departamento de Derecho Público, con una larga trayectoria de trabajo y investigación sobre el derecho ambiental. Los profesores Aitana de la Varga y Victor Merino han realizado su laudatio conjuntamente. De la Varga ha apelado a la «necesidad de visibilizar esta realidad de violencias y apoyar a las mujeres defensoras del medio ambiente» y ha glosado su trayectoria como activista: fundadora de Acción Ecológica, para defender a las personas afectadas por actividades extractivas; del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer mundo para promover el debate en la academia; de Red Oilwatch, un observatorio de la política petrolera con participación de 45 países de tres continentes, e impulsora de la campaña Amazonia por la vida.

Los profesores Aitana de la Varga y Victor Merino durante la laudatio del acto de investidura de Esperanza Martínez Yáñez.

Victor Merino ha explicado la importancia de la figura de Martínez Yáñez para el ámbito del derecho: «Su aportación supuso distinguir el derecho de los seres humanos a un medio ambiente sano, reconocido en numerosos ordenamientos, de los derechos de la Naturaleza». Sus aportaciones han permitido avanzar en «el reconocimiento expreso de los derechos de los ecosistemas, el establecimiento de obligaciones para los poderes públicos y la reiteración de responsabilidades de los Estados en la protección por el clima, o la obligación de reconocer derechos a generaciones futuras «.

Esta perspectiva, ha detallado Merino, ya ha empezado a introducirse en los ámbitos legislativos y ya hay sentencias que hacen «intuir un cambio del paradigma jurídico, que es la antesala de la sucesiva transformación», como lo fueron en su momento las normativas para la adaptación al cambio climático, por ejemplo. También se ha introducido en la Constitución de Ecuador, gracias al proceso constituyente en el que tuvo un rol destacado Esperanza Martínez en 2008, como asesora del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Alberto Acosta.

Tras la laudatio el rector, Josep Pallarès, ha investido doctora honoris causa a Esperanza Martínez Yañez, en un acto que ha coincidido en el tiempo con la celebración de la Cumbre del Clima de Egipto, «que nos recuerda con datos la gravedad y las catastróficas consecuencias que tiene para nuestro planeta y para las personas que lo habitamos vulnerar los derechos de la naturaleza». «Esperamos que en un futuro no muy lejano este derecho de la naturaleza se acabe integrando en la lista de derechos fundamentales que figuran en todas las constituciones de los países democráticos», ha concluido Pallarès.

Como signo del recibimiento de la nueva doctora honoris causa por la comunidad científica de la URV, el rector le ha entregado a Esperanza Martínez el título que acredita la más alta distinción de la Universitat, la medalla y el birrete, así como los atributos que acompañan a la distinción: el libro de la ciencia y la sabiduría, el anillo que se entregaba como emblema del privilegio de sellar los dictámenes de la ciencia y la profesión, y los guantes blancos.

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