16/07/2020

Evolución tecnológica hacia el mundo neandertal en Atapuerca hace entre 350.000 y 250.000 años

Así lo demuestra el estudio de más de 22.000 utensilios de piedra hallados en el nivel TD10.1 del yacimiento de Gran Dolina

Raederas, puntas y útiles apuntados de TD10.1 - IPHES/USC

Un artículo publicado recientemente en el Journal of Human Evolution (JHE), basado en el estudio de más de 22.000 artefactos de piedra procedentes del nivel TD10.1 de Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), permite entender cómo fue la transición entre el Paleolítico inferior y el Paleolítico medio en Atapuerca, es decir, entre el periodo comprendido entre los 450.000 y 250.000 años antes del presente. A pesar de la homogeneidad tecnológica que se observa entre los homininos que ocuparon entonces la Sierra de Atapuerca, se inician una serie importante de innovaciones que culminaran con la cultura neandertal, de gran complejidad y que avalan la capacidad de planificación de esta especie.

Este estudio, enmarcado dentro de los trabajos de investigación que el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) desarrolla sobre el Proyecto Atapuerca, ha sido liderado por Arturo de Lombera Hermida, arqueólogo del GEPN-AAT (Grupo de Estudio para la Prehistoria del Noroeste Ibérico) de la USC (Universidade de Santiago de Compostela). Por parte del IPHES y de la URV (Universitat Rovira i Virgili) también han participado: Xosé-Pedro Rodríguez, Marina Mosquera, Andreu Ollé, Esther López-Ortega, Antonio Rodríguez-Hidalgo, Palmira Saladié y Eudald Carbonell.

Excavaciones en TD10.1 en 2006, en uno de los momentos en que se obtuvieron numerosas piezas – IPHES

El nivel TD10.1 de Gran Dolina recoge una sucesión de sedimentos excepcionales para entender la evolución acontecida entonces, que culminará con el surgimiento de la tecnología que da lugar al Paleolítico medio en Europa. El análisis de los datos obtenidos con los restos de fauna y la arqueoestratigrafía (sucesión de niveles sedimentarios a lo largo del tiempo) junto con los que han aportado los artefactos líticos, constata que la cavidad fue ocupada de diferentes maneras hace entre 350.000 y 250.000 años.

En la base del nivel TD10.1, la más antigua, la cavidad es habitada a modo de campamento por parte de los homininos durante largos periodos y de una manera más intensa, documentándose una gran concentración de restos líticos y faunísticos, y donde se desarrollaron diversas actividades (talla de herramientas, procesado de fauna, trabajo de pieles, etc.). En cambio, la cavidad solo sería ocupada brevemente por los grandes carnívoros que acudirían posteriormente a carroñar los restos dejados por las ocupaciones humanas. Por el contrario, para los niveles superiores solo se producirán estancias breves, aunque de uso reiterado para realizar actividades puntuales y tras las cuales dejarían abandonadas sus herramientas.

A pesar de las diferencias en los modelos de ocupación, en los registros líticos de TD10.1 se observa una homogeneidad tecnológica, lo que implica una continuidad demográfica de los grupos que ocuparon la Sierra de Atapuerca durante el final del Pleistoceno medio, o sea, entre hace unos 450.000 y 130.000 años. Esto es evidente por la pervivencia de ciertos rasgos que comparte con los registros achelenses de los niveles inferiores de TD10 (TD10.3) y el yacimiento de Galería, más antiguos, tales como la presencia de bifaces o hendedores, así como de ciertos esquemas de talla menos complejos.

Pero el aspecto más significativo de estos conjuntos es que registran varias innovaciones y comportamientos tecnológicos que cristalizarán posteriormente en la tecnología neandertal del Paleolítico medio. Estos aspectos son la explotación ordenada de los recursos del territorio, una marcada selección de calidad de las materias primas, el menor tamaño de los instrumentos líticos, la pérdida de importancia de los bifaces, la fabricación de útiles enmangados, el recurso a retocadores óseos, el reciclaje de elementos líticos (uso de núcleos como percutores) y, especialmente, la aparición de métodos de talla complejos típicos del Paleolítico medio, como el Levallois o el discoidal. Estos comportamientos evidencian un importante incremento en la complejidad tecnológica y en la planificación de las actividades con respecto a los conjuntos anteriores.

De este modo, en el artículo se demuestra que la transición entre el Paleolítico inferior y medio en la Sierra de Atapuerca fue un proceso acumulativo y progresivo apuntando a una transición local. Este proceso de “neandertalización” es paralelo al observado en otros yacimientos europeos y coherente con la evolución paleoantropológica de los preneandertales de la Sima de los Huesos, también en Atapuerca.

De manera interesante, estas ocupaciones de TD10.1 son contemporáneas a otros yacimientos peninsulares con características plenamente achelenses (tecnología más arcaica), lo que muestra que este proceso no fue homogéneo en toda Europa, sino que, más bien se produjo siguiendo un modelo en mosaico, subrayando la complejidad cultural y poblacional del Pleistoceno medio final europeo.

Referencia bibliográfica

de Lombera-Hermida, A., Rodríguez-Álvarez, X.P., Mosquera, M., Ollé, A., García-Medrano, P., Pedergnana, A., Terradillos-Bernal, M., López-Ortega, E., Bargalló, A., Rodríguez-Hidalgo, A., Saladié, P., Bermúdez de Castro, J.M., Carbonell, E., 2020. The dawn of the Middle Paleolithic in Atapuerca: the lithic assemblage of TD10.1 from Gran Dolina. J. Hum. Evol. 145, 102812. https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2020.102812

 


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