27/04/2020

La pandemia pone a prueba la vocación de los estudiantes del ámbito de la salud

Casi 170 estudiantes de los últimos cursos de Medicina y de Enfermería de la URV y ex estudiantes que estaban a punto de escoger plaza MIR forman parte del engranaje de algunos centros asistenciales, que los han contratado para aligerar la carga de los profesionales sanitarios durante la pandemia del Covid-19

Eulalia Chanovas, estudiante de Enfermería, en el Hospital de Tortosa Verge de la Cinta.

Los estudiantes de los últimos cursos de Medicina y de Enfermería, y los graduados de Medicina que esperaban escoger plaza de residencia cuando sobrevino la emergencia sanitaria, son parte del engranaje de algunos centros asistenciales. Son voluntarios que las instituciones sanitarias han contratado para hacer tareas que aligeran la carga de los profesionales sanitarios, especialmente durante las semanas de más presión. Afirman que es una oportunidad única para aprender en un contexto de emergencia sanitaria global, y al mismo tiempo están satisfechos de ayudar al sistema sanitario a resistir.

“Acepté el trabajo sin dudarlo”

Eulalia Chanovas es una de las 133 estudiantes de tercero y cuarto de Enfermería de la URV que han trabajado durante la pandemia (actualmente hay 120 en activo). “Lo estoy viviendo con mucha ilusión y responsabilidad. Me da respeto la situación, pero es un momento histórico y es muy enriquecedor a nivel profesional y personal participar como enfermera. Acepté el trabajo sin dudarlo”, señala. Ella cursa el último año del grado en el campus Terres de l’Ebre y trabaja en las urgencias del Hospital de Tortosa Verge de la Cinta, tanto en la zona habilitada para atender a los enfermos con síntomas compatibles con el Covid-19 como en la que se atienden pacientes con patologías comunes.

Pero los hospitales no son los únicos centros donde se han integrado los estudiantes de Enfermería. También lo han hecho en residencias de ancianos, centros de salud mental, servicios sociales, centros sociosanitarios y centros de atención primaria, en Tarragona, Barcelona, ​​Castellón y Cantabria. Y, de hecho, la necesidad de disponer de estos voluntarios ya se está trasladando desde los centros que atienden a pacientes agudos a los que atienden población vulnerable.

Es en este contexto que Idir Boulanouar, también estudiante de 4º de Enfermería, ha trabajado en la UCI del Hospital Santa Tecla de Tarragona y próximamente se incorporará al sociosanitario de la misma institución. Él estaba fuera de los boxes para proporcionar a los compañeros, que pueden pasarse hasta 2 horas dentro, lo que le pidieran, y entraba sólo para hacer tareas que no requiriesen a ningún enfermero o enfermera.

Idir Boulanouar, a la izquierda, estudiante de 4º de Enfermería, en el Hospital de Santa Tecla de Tarragona con un enfermero de la UCI.

Boulanouar recuerda que lo que hacen los estudiantes “no son unas prácticas, sino que podemos hacer hasta donde los profesionales nos dan autonomía, y nuestro trabajo es aligerar su carga”. “A pesar de ser personal de refuerzo, estamos tutorizadas y bajo la responsabilidad de los profesionales titulados”, añade Chanovas.

Deben compatibilizar el trabajo en los centros asistenciales y en servicios sociales con las tareas del grado y el Trabajo de Fin de Grado, actividades indispensables para obtener el título. Por eso Boulanouar afirma que “es complicado manejarlo todo, pero la sensación que te aporta ayudar es la recompensa”.

“Estamos construyendo una base de datos para investigación”

Ramon Descarrega también cursa el último año, pero del grado de Medicina, y, como los otros 9 compañeros de facultad, está en el Hospital Universitario Sant Joan de Reus. Trabaja en la sección de enfermedades infecciosas con el encargo de reportar diariamente al Departamento de Salud el número de ingresos por Covid. Su trabajo consiste en llamar a los familiares y pacientes y responder los cuestionarios que deben enviarse al Departamento.

Pero el registro de datos que está haciendo, junto con dos compañeros de curso, es útil para muchas otras cuestiones: por un lado, para la gestión y toma de decisiones, por lo que “elaboramos los gráficos que leerán la dirección y el personal del hospital”, explica. Y, por otro lado, se podrán hacer estudios que aporten más conocimientos sobre la enfermedad: con los datos que recogen “estamos construyendo una base de datos para investigación”.

Ramon Descarrega, a la derecha, estudiante de 6º de Medicina, junto con los dos compañeros de curso que trabajan en la sección de enfermedades infecciosas en el Hospital Universitario Sant Joan de Reus.

Para Descarrega ésta es su primera experiencia profesional en el ámbito sanitario porque “a pesar de que los estudiantes de 6º de Medicina ya tenemos 23 y 24 años y hemos hecho las prácticas del grado, no hemos entrado en el mundo laboral”, argumenta, por eso valora este trabajo por la oportunidad que supone. “Estamos poniendo en práctica el trabajo en equipo y el tratamiento de datos médicos y epidemiológicos”, añade.

“Estoy en el hotel medicalizado, atendiendo a los pacientes leves que no pueden confinarse en casa”

Igual que Ramon Descarrega, Pablo López también se apuntó sin dudarlo a la bolsa de voluntariado que impulsaron los mismos estudiantes y el profesorado de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y que ahora gestiona el Colegio Oficial de Médicos de Tarragona. Su situación es, sin embargo, diferente: ya es graduado en Medicina por la URV y estaba pendiente de escoger plaza para hacer la residencia cuando todo se precipitó, igual que sus compañeros de promoción. Un total de 26 están trabajando para hacer frente a la pandemia en varios puntos del Estado.

Pablo López se encarga, junto con una compañera, del control de los pacientes que hay en el hotel medicalizado que gestiona el Hospital Universitario Sant Joan de Reus, donde se alojan las personas positivas por Covid-19 que tienen síntomas leves y autonomía, pero que no pueden confinarse en casa por el riesgo que les supondría para ellos o para las personas que viven allí. “Como los pacientes son autónomos, hacemos un control telefónico y sólo entramos en las habitaciones cuando es necesario, y un seguimiento más intenso a los que necesitan más medicación, por ejemplo”, explica. Cuentan con la supervisión de dos residentes del Servicio de Medicina Interna y hacen turnos de 12 horas en el hotel y las 12 horas restantes deben estar localizables. “Es una oportunidad única para los que queremos aprender, y al mismo tiempo hacemos nuestra aportación con tareas de cualquier nivel que puedan ayudar al sistema sanitario”, concluye.

Pablo López, graduado en Medicina por la URV, está en el hotel medicalizado de Reus.

Todos ellos cuentan con el profesorado de las facultades de Medicina y Ciencias de la Salud y de Enfermería de una manera u otra. Los estudiantes de Medicina trabajan, de hecho, con sus professores, médicos que combinan la práctica clínica en el Hospital Sant Joan de Reus y la docencia en la URV, explica el decano de la facultad y jefe del Servicio de Medicina Interna del hospital, Antoni Castro. Por ello, “si tenemos cualquier duda o problema, sabemos a quien pedir ayuda”, añade Ramon Descarrega.

La decana de la Facultad de Enfermería, María Jiménez, está en contacto permanente con los estudiantes a través de los representantes del grupo de chicos y chicas que están trabajando y está a su disposición: “Saben que pueden llamarme el día y la hora que sea necesario, y, cuando ha convenido, he dado apoyo anímico o he mediado”. Jiménez también hace un seguimiento a través de los responsables de enfermería de los centros donde trabajan los estudiantes y afirma que “las instituciones están muy contentas, y yo muy orgullosa de las ganas que han tenido que ayudar en esta situación”.


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