09/04/2026
La Prueba de Aptitud Personal duplica el número de aspirantes a maestro en diez años
La PAP es un primer paso para prestigiar la profesión docente, ya que solo los más competentes culturalmente pueden acceder al Grado en Educación Infantil y Primaria

La PAP es un primer paso para prestigiar la profesión docente, ya que solo los más competentes culturalmente pueden acceder al Grado en Educación Infantil y Primaria
Si la carrera universitaria para ser maestro o maestra resulta atractiva para los estudiantes más competentes, el sistema educativo puede seleccionar a las personas mejor preparadas. Con esta premisa se creó hace diez años la Prova d’Aptitud Personal(PAP), un filtro complementario a la selectividad y obligatorio para los estudiantes que quieren cursar el Grado en Educación Infantil y Primaria en las universidades públicas catalanas.
Los aspirantes deben demostrar una base mínima de conocimiento y competencia en el ámbito comunicativo, lingüístico, lógico-matemático y de razonamiento crítico. Y este sábado 11 de abril se enfrentarán a ella 5.555 estudiantes de secundaria en Catalunya. Son prácticamente el doble que cuando se realizó la prueba por primera vez, en 2017; entonces se inscribieron 2.800 personas.
| Tribunales de la PAP 2026 | Personas inscritaS |
|---|---|
| Barcelona ciudad | 2.378 |
| Barcelona Bellaterra | 1.042 |
| Tarragona | 847 |
| Girona | 721 |
| Lleida | 567 |
| Total | 5.555 |
La calidad del sistema educativo, en juego
La implantación de la PAP ha provocado el efecto deseado: prestigiar la profesión y cambiar la filosofía de los estudios. “Hace unos años parecía que quien no servía para otra carrera acababa estudiando Magisterio -afirma el coordinador de la prueba, Josep Maria Cornadó- pero ahora los estudiantes saben que no es nada fácil entrar y el hecho de que accedan los mejor preparados facilita una formación universitaria de mayor calidad”. Esto, a su vez, repercute en la calidad del sistema educativo.
“La escuela necesita profesionales que destaquen por tener una buena base cultural, dominen unas capacidades específicas relacionadas con la profesión y desarrollen un ejercicio laboral impecable. Si tienen vocación, mejor todavía, pero sobre todo deben ser competentes, y eso significa hacer bien el trabajo y resolver con eficacia los problemas que se les plantean”, argumenta Cornadó, vinculado al Departament de Pedagogia de la URV desde 2006 y actualmente profesor Ad Honorem.
Apunta que los países que cuentan con un modelo educativo prestigioso lo sustentan sobre dos pilares: la inversión económica en recursos humanos, materiales y pedagógicos, y el reconocimiento y prestigio social de la figura del maestro. En este último aspecto, en Catalunya ya se dieron los primeros pasos con la creación de la Prova d’Aptitud Personal, que hace cinco años también se implantó en las Islas Baleares.
No obstante, seleccionar al alumnado más preparado es solo una de las estrategias necesarias para mejorar la profesión docente, tal y como recuerda Cornadó: “La lista es larga: revisar el plan de estudios y hacer una formación inicial más cercana a la realidad, aumentar las posibilidades de formación permanente, contar con supervisión y apoyo de expertos durante los primeros años de ejercicio, dotar de autonomía a los centros, reducir las ratios, aumentar la participación real de las familias o disponer de recursos que favorezcan la inclusión, entre otras cuestiones”.
