29/01/2021

Los factores socioeconómicos, demográficos y urbanísticos condicionan la propagación de la COVID-19

Un estudio realizado por investigadores de la URV en diferentes barrios de Barcelona confirma que la incidencia del virus es heterogénea en función de las características de cada zona

El nivel de renta per cápita, el volumen y la densidad de la población, la estructura de las ciudades, las infraestructuras de transporte o la existencia de centros educativos en los barrios son aspectos que determinan la propagación de la COVID-19. Así lo confirma un estudio elaborado en los 73 barrios de Barcelona por investigadores de los Departamentos de Geografía y de Economía de la Universitat Rovira y Virgili, cuyos resultados ha publicado la revista científica Journal of Public Health. La investigación pone de manifiesto que un análisis correcto de las características de cada zona puede favorecer la toma de decisiones a la hora de aplicar medidas más específicas y adecuadas para cada barrio de la ciudad, para intentar reducir al máximo los contagios.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron los datos facilitados por la Agencia de Salud Pública de Barcelona sobre las 41.606 personas que contrajeron el coronavirus durante las dos primeras olas de la pandemia en los 73 barrios de la capital. Se trabajó en dos periodos temporales para diferenciar las dos oleadas: el primero iba del 26 de febrero al 15 de julio y el segundo se extendía entre el 16 de julio y el 16 de octubre. A partir de esta información observaron cómo se distribuían los individuos en la ciudad y también si los casos positivos seguían alguna pauta territorial, por lo que los niveles de incidencia alta o baja agrupaban en barrios vecinos.

El trabajo ha detectado una influencia directa en la incidencia del virus en función de las características de cada barrio. «Los resultados de este modelo son muy claros: hay ciertas características que muestran una persistencia en sus efectos al margen de la ola, como por ejemplo que una mayor densidad poblacional incrementa los casos y un mayor nivel de renta los reduce» , explica Josep Maria Arauzo, catedrático del Departamento de Economía de la URV y uno de los autores del estudio.

Pero el estudio también demuestra cómo entre ambas olas hubo una diferencia en el comportamiento colectivo de la población, un hecho que puede explicar los cambios observados en las pautas territoriales de expansión del virus. En este sentido, la estructura poblacional juega un rol clave, ya que durante la primera ola el colectivo de la tercera edad era el que más hacía aumentar el porcentaje de casos positivos. Pero una vez se abrió la interacción social a partir del verano y se aprendió de las deficiencias en la gestión de las residencias de ancianos, los efectos se dieron un vuelco, y fueron los barrios con más población joven los que impulsaron al alza los contagios y los barrios con más población mayor los que los redujeron. «También hemos observado cómo, de forma similar, la existencia de infraestructuras educativas se traduce en un incremento del número de contagios; no por la gestión que se ha hecho en el interior de los centros, sino por las interacciones que se producen fuera de estos», apunta el investigador del Departamento de Geografía de la URV, Aaron Gutiérrez.

«El trabajo pone de manifiesto la importancia de conocer las heterogeneidades territoriales a la hora de combatir de forma más eficiente la pandemia, ya que las mismas medidas homogéneas aplicadas en todo el territorio pueden tener efectos muy diversos debido, justamente, de estas diferencias entre barrios», concluye el investigador del Departamento de Geografía de la URV Antoni Domènech.

Referencia bibliográfica: Josep-Maria Arauzo-Carod, Antoni Domènech, Aaron Gutiérrez, Do local characteristics act in a similar way for the first two waves of COVID-19? Analysis at intraurban level in Barcelona, Journal of Public Health, 2021;, fdaa238. DOI: 10.1093/pubmed/fdaa238


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