09/10/2018 Opinión

Alfonso González Bondia, profesor de Derecho Internacional Público de la URV

Recuperemos la confianza en la condición humana

Nadia Murad y Denis Mukwege, Nobeles de la Paz 2018, son defensores de los derechos humanos, que se arriesgan para visibilizar las injusticias y combatir la impunidad de quienes abusan de su posición de poder y autoridad

Nadia Murad y Denis Mukwege, Nobeles de la Paz 2018.

De vez en cuando, el premio Nobel de la Paz nos permite, aunque sea fugazmente, hablar sobre algunos de los grandes problemas que asolan nuestro planeta o conocer historias personales que nos tendrían que hacer reflexionar sobre las miserias y las grandezas de la condición humana.

No siempre ha sido así, pero este año el premio se ha otorgado a dos personas que merecen el máximo respeto por su sacrificio personal y por lo que representan. Nadia Murad y Denis Mukwege han recibido el premio Nobel de la Paz “por sus esfuerzos para acabar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra y conflicto armado”.

Ella fue secuestrada por el Estado Islámico en Irak, sobreviviendo como esclava durante meses hasta que consiguió huir. Él ha tratado en un hospital de Bukavu a miles de mujeres que han sufrido violencia sexual en la República Democrática del Congo. Ambos han dedicado también su vida a denunciar la violencia sexual contra las mujeres en los conflictos armados. Una lacra que demuestra como de miserables podemos ser las personas.

Los galardonados, como otras muchas personas anónimas, son defensores de los derechos humanos, que se arriesgan para visibilizar las injusticias y combatir la impunidad de quienes abusan de su posición de poder y autoridad. Centenares de estas personas pagan cada año con su vida la osadía de reclamar el respecto de los derechos humanos. Me pasan por la cabeza Berta Cáceres, Marielle Franco o Emilsen Manyoma. Un sacrificio que nos ilustra la grandeza de algunas personas.

El ejemplo de la Nadia Murad y Denis Mukwege, Nobeles de la Paz 2018, nos dan la oportunidad de pensar como podemos contribuir personalmente en la lucha contra la injusticia, porque nosotros también lo podemos hacer.


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