22/07/2026

Atapuerca cierra una nueva campaña con más restos de Homo antecessor

Las excavaciones en Gran Dolina han recuperado al menos 24 nuevos fósiles humanos de hace 850.000 años; otros yacimientos aportan importantes descubrimientos sobre la evolución humana

Primera falange de mano del dedo pulgar de Homo antecessor. Foto: Maria D. Guillén / IPHES-CERCA

Este miércoles han finalizado los trabajos de excavación en el complejo de yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), iniciados el pasado 20 de junio, con la participación de más de 300 investigadores e investigadoras de diversas instituciones nacionales e internacionales. La Universitat Rovira i Virgili y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) han tenido una participación destacada, con cerca de 120 integrantes entre personal investigador, técnico y estudiantes del máster Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana. El equipo ha coordinado las excavaciones en los yacimientos de Gran Dolina, Sima del Elefante, Galería, Cueva Fantasma y El Mirador, así como los trabajos de lavado y cribado de sedimentos en el río Arlanzón.

El hallazgo más destacado de la campaña ha sido la recuperación de al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos al Homo antecesor, en el yacimiento Gran Dolina. Entre los restos, de unos 850.000 años de antigüedad, se encuentran fragmentos craneales, vértebras, falanges, dientes y diversos huesos largos. Algunos conservan marcas de corte producidas durante el procesamiento de los cuerpos, nuevas evidencias de las prácticas de canibalismo ya documentadas en este nivel.

Una de las principales novedades es la recuperación de restos correspondientes a individuos adultos, muy poco representados hasta ahora en el conjunto de Homo antecessor, dominado principalmente por restos infantiles y juveniles. Las piezas dentales recuperadas permiten identificar provisionalmente un nuevo individuo adulto y elevan a entre 12 y 15 el número mínimo de individuos representados en este nivel, una cifra que se revisará a medida que avancen los estudios.

Junto a los restos humanos también se ha recuperado una abundante colección de herramientas de piedra elaboradas sobre sílex, cuarcita, arenisca y cuarzo, así como numerosos restos de fauna, entre ellos hienas, castores, ciervos, bóvidos, caballos y rinocerontes. Este conjunto permite reconstruir con un gran nivel de detalle el entorno en el que vivieron estos grupos humanos y refuerza el papel de Gran Dolina como uno de los principales referentes internacionales para el estudio de los primeros poblamientos humanos de Europa.

Maxilar de rinoceronte aparecido en el nivel TD6.2 de la Gran Dolina. Foto: Maria D. Guillén / IPHES-CERCA

Atapuerca. En Sima del Elefante, los trabajos en los estratos más antiguos —de hace más de 1,2 millones de años— han permitido recuperar el esqueleto prácticamente completo de un lince —excepto el cráneo— y nuevas evidencias de la actividad de los primeros homínidos que ocuparon la sierra, con diversas herramientas de piedra elaboradas sobre distintas materias primas.

En el yacimiento de Galería, datado hace unos 300.000 años, se han recuperado más de 900 restos de fauna y cerca de cincuenta herramientas líticas. Las numerosas fracturas intencionadas identificadas en los huesos indican que los grupos humanos procesaban los animales para extraer el tuétano, lo que refuerza la interpretación del yacimiento como un espacio de aprovechamiento recurrente de las presas que caían al interior de la cavidad.

En Cueva Fantasma, las excavaciones han documentado nuevas ocupaciones neandertales y han confirmado la extensión de una antigua guarida de hienas, con una excepcional concentración de coprolitos —excrementos fosilizados— y abundantes restos de fauna correspondientes a distintos periodos del Pleistoceno.

En cuanto a El Mirador, los investigadores han localizado por fin los niveles pleistocenos que se buscaban desde 2009. Paralelamente, la excavación de los niveles neolíticos ha proporcionado numerosos restos de fauna doméstica, herramientas, cerámicas decoradas y un pequeño recipiente cerámico con apéndices en forma de cuernos, una de las piezas más singulares de la campaña, que ahora será analizada para determinar su función.

Recipiente de pequeñas dimensiones con dos apéndices a modo de cuernos del Neolítico antiguo de la cueva de El Mirador. Foto: Maria D. Guillén / IPHES-CERCA

Por último, los trabajos de lavado y cribado de sedimentos en el río Arlanzón han procesado cerca de doce toneladas de sedimentos procedentes de los distintos yacimientos. Los restos recuperados de pequeños vertebrados, como roedores, aves, anfibios y reptiles, son esenciales para reconstruir las condiciones ambientales y climáticas de los ecosistemas en los que vivieron estos grupos humanos.

La campaña de 2026 ha sido también el segundo año de trabajo del nuevo equipo de codirección del Proyecto Atapuerca, integrado por investigadores del IPHES-CERCA, la Universitat Rovira i Virgili, el CENIEH, la Universidad de Burgos y la Universidad de Alcalá, que da continuidad a uno de los proyectos de investigación sobre evolución humana más importantes del mundo.

Herramientas de piedra localizadas en el yacimiento de Cueva Fantasma. Foto: Maria D. Guillén / IPHES-CERCA
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