23/06/2026

ChatGPT se abre paso como recurso para hablar de salud mental, sobre todo entre jóvenes

Un estudio de la URV muestra que el 17,2% ha utilizado esta herramienta para gestionar preocupaciones emocionals, principalmente estrés, ansiedad y problemas interpersonales

Foto: Matheus Bertelli
Foto: Matheus Bertelli

La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida cotidiana de muchas personas, también cuando se trata de buscar apoyo ante malestares emocionales. Un estudio liderado por la investigadora del Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV), Anna Huguet, con el estudiante del máster en Psicología General Sanitaria Llorenç Díaz, ha analizado hasta qué punto ChatGPT se utiliza de manera espontánea como herramienta de apoyo en salud mental, qué usos se le dan, qué beneficios y riesgos perciben las personas usuarias y si existen diferencias según la edad.

La investigación, publicada en la revista Journal of Public Health, parte de una realidad cada vez más presente: muchas personas recurren a herramientas digitales para buscar información, ordenar ideas o encontrar orientación ante situaciones de estrés, ansiedad, conflictos personales u otras dificultades relacionadas con el bienestar emocional. ChatGPT no es una herramienta diseñada específicamente para hacer terapia ni dispone de validación clínica como recurso de salud mental, pero su disponibilidad inmediata, la facilidad de uso y la posibilidad de mantener una conversación escrita han hecho que algunas personas la utilicen con esta finalidad.

El estudio se realizó en dos fases. En primer lugar, los investigadores entrevistaron a doce estudiantes universitarios para explorar cómo utilizaban ChatGPT y qué relación podía tener este uso con la gestión del malestar emocional. A partir de estas entrevistas, elaboraron un cuestionario de 19 preguntas que posteriormente respondieron 500 personas catalanohablantes, de 16 años o más y residentes en Cataluña.

Los resultados muestran que el uso general de ChatGPT está muy extendido: un 74,6% de los participantes lo había utilizado alguna vez. Sin embargo, su uso por motivos relacionados con la salud mental es mucho más limitado. En concreto, 86 personas, el 17,2% del total de la muestra, afirmaron que lo habían consultado como recurso para gestionar aspectos de su bienestar emocional. Entre estas personas, la mayoría hacía un uso poco frecuente: el 58,1% lo utilizaba una vez al mes o menos con esta finalidad.

Entre este grupo, las consultas más habituales estaban relacionadas con el estrés, la ansiedad o las preocupaciones generales, que aparecieron en el 64% de los casos. También eran frecuentes los problemas en las relaciones personales, mencionados por el 53,5% de las personas que habían utilizado ChatGPT por este motivo, y las cuestiones vinculadas al crecimiento personal, con un 51,2%. Otros temas, como la tristeza o el bajo estado de ánimo, las dificultades para dormir, la soledad, las experiencias traumáticas, las adicciones o las conductas autolesivas, aparecieron con porcentajes más bajos.

En cuanto a los motivos de uso, la función más habitual era obtener consejos o estrategias para regular las emociones, una finalidad señalada por el 73,3% de los usuarios en este ámbito. También se utilizaba para conseguir una nueva perspectiva sobre un problema, en el 61,6% de los casos, o para poner orden en los pensamientos, en el 53,5%. Con menor frecuencia, algunas personas lo utilizaron para tomar decisiones personales, sentirse escuchadas o validadas emocionalmente, sustituir parcialmente el apoyo humano o profesional, buscar un posible diagnóstico o acceder a información sobre servicios profesionales.

La percepción sobre su utilidad es ambivalente. Entre las personas que lo habían utilizado por motivos de salud mental, el 55,8% consideraba que ChatGPT las había ayudado de manera moderada o alta. En cambio, un 38,4% afirmaba que solo las había ayudado ocasionalmente y un 5,8% decía que no las había ayudado en absoluto. El estudio también apunta que, aunque la respuesta más habitual era que ChatGPT no había influido en la posibilidad de buscar ayuda profesional, más de la mitad de las personas encuestadas que lo habían utilizado para salud mental sí indicaban algún grado de influencia, leve, moderada o fuerte, en esta decisión.

Uno de los resultados más destacados es la diferencia por edades. El uso de ChatGPT, tanto en general como para cuestiones de salud mental, disminuye claramente con la edad. En los grupos más jóvenes, la herramienta está mucho más incorporada. Según el estudio, el 39,5% de los adolescentes de entre 16 y 19 años habían utilizado ChatGPT para gestionar aspectos relacionados con la salud mental.

Accessible y rápida al ofrecer respuestas

Las personas participantes identifican sobre todo ventajas prácticas: la rapidez de respuesta, la accesibilidad, la disponibilidad las 24 horas del día y la facilidad de uso. Son características que pueden explicar por qué algunas personas recurren a ella en momentos de duda, malestar o necesidad de ordenar ideas. Al mismo tiempo, también aparecen barreras importantes. La principal es la incertidumbre sobre la fiabilidad de las respuestas, señalada por el 60,5% de las personas que la habían utilizado para consultas sobre salud mental. También preocupan la falta de interacción humana, la privacidad, el carácter impersonal de la herramienta, la posibilidad de que dé respuestas demasiado genéricas o poco adaptadas y la ausencia de eficacia terapéutica demostrada.

“Los resultados que hemos obtenido sugieren que ChatGPT puede actuar como un recurso complementario y de primer acceso para preocupaciones cotidianas relacionadas con el bienestar emocional, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes”, comenta la investigadora Anna Huguet, aunque también advierte de que “no se puede considerar un sustituto de la atención profesional”.

Llorenç Díaz y Anna Huguet, autores del estudio.

La investigación también apunta la necesidad de promover un uso informado y responsable de estas herramientas. “Si cada vez más personas, especialmente jóvenes, las utilizan para hablar de preocupaciones emocionales, habrá que explicar bien sus posibilidades y sus límites, identificar en qué situaciones pueden ser útiles y dejar claro cuándo es necesario buscar ayuda profesional”, añade Llorenç Díaz, que también ha participado en el estudio.

Según los autores, este es un fenómeno emergente que puede tener implicaciones para la salud pública, pero que debe abordarse con prudencia, evidencia científica y garantías de seguridad para las personas usuarias.

Referencia bibliográfica: Diaz, L., Huguet, A. Spontaneous use of ChatGPT for mental health support: an exploratory study. J Public Health (Berl.) (2026). https://doi.org/10.1007/s10389-025-02668-x
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