17/07/2026
Hallados dos rinocerontes completos de hace 200.000 años en la Cova de les Teixoneres de Moià
Son los únicos ejemplares documentados en la península y se han encontrado en la campaña de excavación de la URV y del IPHES-CERCA junto a restos de otros animales como un caballo, un uro y un mínimo de tres osos

Son los únicos ejemplares documentados en la península y se han encontrado en la campaña de excavación de la URV y del IPHES-CERCA junto a restos de otros animales como un caballo, un uro y un mínimo de tres osos
La Cova de les Teixoneres continúa sorprendiendo a los arqueólogos que trabajan en ella desde hace 24 años. Este viernes se han anunciado los hallazgos de los restos encontrados durante la campaña de excavación que están llevando a cabo investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del IPHES-CERCA en el término municipal de Moià. Este año, una parte de la superficie excavada ha alcanzado los estratos inferiores, datados en 200.000 años de antigüedad, donde se ha recuperado una gran acumulación de huesos pertenecientes a animales de grandes dimensiones. Destacan dos esqueletos completos de rinoceronte pertenecientes a la especie Stephanorhinus hemitoechus, conocida coloquialmente como rinoceronte estepario. A pesar de su antigüedad, los huesos presentan un extraordinario grado de conservación.
En la presentación de los hallazgos han participado Jordi Rosell, de la Universitat Rovira i Virgili y el IPHES-CERCA, investigador principal del proyecto. También han intervenido el vicerrector de la URV, Urbano Lorenzo; el alcalde de Moià, Dionís Guiteras y la la jefa del Servicio de Arqueología y Paleontología de la Generalitat, Maite Miró.
Los esqueletos de los rinocerontes son los únicos documentados actualmente en la península ibérica y solo se conocen otros dos casos en Alemania y uno en Italia. «Todavía no sabemos cómo llegaron estos animales al interior de la cueva», destaca Jordi Rosell. «Hay que tener en cuenta que son animales que podían superar la tonelada y media de peso. Por lo que hemos visto durante la excavación, hay algunos huesos en conexión anatómica, lo que significa que probablemente los cuerpos llegaron mucho antes de empezar a descomponerse». Según el investigador, el comportamiento de estos animales no parece estar relacionado con las visitas a las cuevas y sospecha que algún motivo habría favorecido su acumulación en el interior. «Es posible que entrasen atraídos por algún tipo de trampa natural, como una charca de agua, o debido a una caída involuntaria, pero las investigaciones realizadas hasta ahora todavía no nos permiten identificarlo».

«Hemos encontrado algunas herramientas líticas a su alrededor, así como lascas y el fragmento de una punta rota elaborada en hueso, que representa un tipo de herramienta sin precedentes en este periodo», comenta Ruth Blasco, investigadora Ramón y Cajal en el IPHES-CERCA. Aunque la investigación todavía es demasiado preliminar para extraer conclusiones exactas, ha sorprendido el buen estado de conservación de los huesos, pese a que están recubiertos de concreciones que todavía no permiten observar su superficie con detalle. «Estamos convencidos de que, cuando los hayamos limpiado, podremos saber si los cadáveres fueron aprovechados por los neandertales o por los carnívoros de la zona, como las hienas, los osos de las cavernas o los lobos», añade la investigadora.
Únicos ejemplares en la península y de los pocos que hay en Europa
Esta es la primera vez que se encuentran restos de la especie Stephanorhinus hemitoechus en la Cova de les Teixoneres. Este animal empezó a ser abundante en los yacimientos de Europa hace 500.000 años y desapareció hace unos 20.000 años, con la llegada de los fríos intensos del Último Máximo Glacial. «En estratos más modernos ya teníamos restos de rinocerontes asociados a los campamentos de los neandertales», explica Florent Rivals, profesor de investigación ICREA en el IPHES. «Pero se trata del rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis). La presencia del rinoceronte estepario en los estratos inferiores nos indica que entre hace 200.000 y 75.000 años se produjo una sucesión de cambios climáticos lo suficientemente acusados como para provocar la sustitución de animales relativamente templados por otras formas más adaptadas al frío».

Tanto la Cova de les Teixoneres como la Cova del Toll son conocidas en el mundo de la paleontología y la paleoecología por haber sido refugio de numerosas especies. «Los estratos superiores, es decir, aquellos datados entre hace 100.000 y 35.000 años, presentan una curiosa asociación de animales en la que especies propias de climas muy fríos, como el mamut o el rinoceronte lanudo, conviven con animales de climas templados, como el corzo», continúa el investigador.
Indicios de poblado neardental hasta su extinción
En el fondo de la cueva, concretamente en los estratos superiores, el equipo también ha estado excavando los restos de un hogar datado en 40.000 años. La cueva presenta indicios de ocupación neandertal hasta hace 36.000 años, momento en el que desapareció esta especie humana. «El hogar está asociado a restos de animales consumidos y a algunas herramientas», explica Anna Rufà, investigadora Ramón y Cajal en el IPHES-CERCA. «Curiosamente, la industria lítica que hemos encontrado es muy parecida a la de los estratos inferiores, y esto significa que esta especie fue capaz de adaptarse a los distintos acontecimientos climáticos de la Prehistoria sin modificar sustancialmente su tecnología».

Paralelamente, el mismo equipo ha estado excavando durante estos días en la vecina Cova del Toll, conocida por haber sido un lugar de hibernación de los osos de las cavernas. «También aquí hemos encontrado industria lítica», comenta Ivan Ramírez, investigador de la Universitat de Barcelona. «Hace tiempo que buscamos indicios que demuestren claramente que los grupos de neandertales de la zona aprovechaban los cadáveres de los osos muertos durante la hibernación. Las piezas recuperadas este año servirán para aumentar estos indicios y estaremos en condiciones de debatir sobre la caza del oso de las cavernas durante el Paleolítico medio».
Las excavaciones en las cuevas del Toll y de les Teixoneres comenzaron el pasado 22 de junio y finalizarán el próximo 22 de julio. El equipo está formado mayoritariamente por miembros de la URV y del IPHES-CERCA, pero también participan investigadores de la UB, la UAB, la Universidad Complutense y la Universidad Autónoma de Madrid; la Academia China de Ciencias de Pekín; el CONICET; la Universidad Nacional de la Patagonia SJB y el IDEAus-CONICET, de Argentina, y el ICArEHB, de Portugal.
Financiación
Las investigaciones en las cuevas del Toll y de les Teixoneres están financiadas a través del proyecto SCAVENGERS de la Unión Europea; el proyecto del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya titulado «Humanos y carnívoros en el Paleolítico medio: ¿cohabitación real o percepción sesgada?», y el proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación «Comportamiento y paleoecología neandertal en ecosistemas mediterráneos». También reciben el apoyo logístico y económico del Ayuntamiento de Moià.
