08/10/2026

La presión turística obliga a los vecinos de Barcelona a modificar sus recorridos y horarios

El sobreturismo altera los ritmos y las rutinas de la población residente en los barrios más masificados por la llegada de visitantes, según un estudio de la URV

Salir a comprar, llevar a los niños a la escuela, ir a la playa o pasear por el barrio son actividades cotidianas que, en determinadas zonas de Barcelona, se han convertido en hábitos que es necesario planificar. Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) publicado en la revista Tourism Planning & Development analiza cómo el sobreturismo afecta a la movilidad diaria de las personas que viven en tres de los barrios más turistificados de la ciudad: el Gòtic, la Barceloneta y la Sagrada Família.

La investigación forma parte del proyecto VISITMOB y está encabezada por Willian Cerino y Aaron Gutiérrez, del Departamento de Geografía de la URV, junto con Marta Benages-Albert, de la Universitat Internacional de Catalunya. El estudio muestra que la presión turística no solo tiene efectos sobre la vivienda, el comercio o la economía urbana, sino que también impacta de forma directa en los residentes y en cómo se mueven por su entorno.

Para estudiarlo, el equipo investigador realizó 44 entrevistas a pie de calle con vecinos y vecinas de los tres barrios. Esta metodología, conocida como walk-along, consiste en acompañar a las personas participantes mientras realizan recorridos habituales por el barrio. Vivir y comentar a su lado cómo son los desplazamientos cotidianos, como ir a comprar, acceder a servicios básicos, llevar a los niños a la escuela o a actividades extraescolares, o acompañar a personas mayores, permite observar en directo cómo la presencia de turistas interfiere en los movimientos del día a día y cómo los residentes adaptan su comportamiento en el espacio público.

L'equip investigador va acompanyar les persones participants a l'estudi mentre feien recorreguts habituals pel barri.Foto: Jeff Chabot (Pixabay).
El equipo investigador acompañó a las personas participantes en el estudio mientras realizaban recorridos habituales por el barrio. Foto: Jeff Chabot (Pixabay).

Los resultados muestran que muchos vecinos y vecinas han incorporado estrategias para evitar la congestión y la masificación. Algunos cambian de ruta para no pasar por determinadas calles o plazas especialmente concurridas; otros modifican los horarios para ir al supermercado, salir a caminar o ir a la playa en momentos con menor afluencia turística. También hay residentes que adaptan su manera de moverse, evitando determinados espacios o buscando alternativas más tranquilas para mantener cierta fluidez en sus desplazamientos.

Estas adaptaciones, según los investigadores, no son casuales. Revelan una transformación profunda de la relación entre las personas residentes y su barrio. «Algunos espacios que antes eran percibidos como lugares de vida comunitaria pasan a vivirse como “territorio turístico”, es decir, zonas orientadas sobre todo al consumo de los visitantes y menos a las necesidades cotidianas de quienes viven allí», explica Aaron Gutiérrez, investigador del Departamento de Geografía que ha participado en la investigación. Esta situación —comenta— genera una sensación de pérdida del espacio propio y de desplazamiento de la población local.

El impacto, sin embargo, no es igual en todos los barrios. En la Sagrada Família, la presión turística se concentra sobre todo en el entorno de la basílica y las calles más próximas. En la Barceloneta, su configuración urbana hace que los flujos turísticos se concentren especialmente en las zonas de contacto con el frente marítimo y en las calles que desembocan en él. En el Gòtic, en cambio, la presencia de visitantes se distribuye de manera más extensa por el barrio, favorecida por el entramado de calles estrechas, la elevada presencia de patrimonio y el carácter muy peatonal de la zona.

L'investigador del Departament de Geografia, Aaron Gutiérrez, ha participat en la recerca.
El investigador del Departamento de Geografía, Aaron Gutiérrez, ha participado en la investigación.

El estudio también constata que los efectos del sobreturismo son desiguales según las condiciones sociales y personales de los residentes. Las personas mayores, las que llevan más tiempo viviendo en el barrio y las que tienen responsabilidades de cuidado —especialmente las que se desplazan con niños— son las que describen más dificultades. En estos casos, la necesidad de esquivar grupos de visitantes, bicicletas de alquiler, patinetes u otras formas de movilidad asociadas al turismo incrementa la percepción de incomodidad e inseguridad en los trayectos habituales.

Las entrevistas también recogen que la presencia de grupos numerosos de turistas puede dificultar caminar por las aceras, cruzar calles o utilizar carriles bici. En algunos casos, los participantes asocian esta situación a una pérdida de confort y a una necesidad constante de negociar el movimiento con otros usuarios del espacio público. El problema no es solo la cantidad de visitantes, sino también la manera en que se mueven: en grupos, con trayectorias poco previsibles u ocupando una parte importante de los espacios de paso.

A partir de sus resultados, el equipo investigador también señala que la masificación turística afecta al uso cotidiano de plazas, parques y calles principales. Según los testimonios recogidos, algunos de estos espacios dejan de funcionar como puntos de encuentro vecinal y se convierten en zonas de tránsito turístico. Esto conduce a una percepción de pérdida de calidad de vida y de transformación de la identidad del barrio.

Otro elemento que aparece en las entrevistas es la sensación de inseguridad vinculada a la concentración de visitantes. El estudio no identifica escenas de violencia estructural, pero sí recoge que algunos residentes relacionan el aumento de turistas con una mayor presencia de hurtos o pequeños delitos en zonas muy concurridas. Esta percepción también puede condicionar los recorridos y favorecer que se eviten determinados espacios en algunos momentos del día.

La pandemia de la COVID-19 ocupa un lugar destacado en los relatos de los participantes. Muchos residentes recuerdan aquel periodo, marcado por la reducción drástica de la actividad turística, como un momento excepcional en el que pudieron redescubrir el barrio, moverse por él con más calma y reconocer mejor a las personas que vivían allí. El regreso del turismo masivo, según el estudio, reactivó las preocupaciones anteriores y generó en algunos participantes la sensación de que se había perdido una oportunidad para replantear el modelo turístico.

Referencia bibliográfica: Cerino, W., Benages-Albert, M., & Gutiérrez, A. (2026). Walking Amongst Tourists: Overtourism Impacts on Residents’ Daily Mobility in Barcelona. Tourism Planning & Development, 1–26. https://doi.org/10.1080/21568316.2026.2691579

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