10/09/2026

Una inmersión en el oficio de arquitecto

Los estudiantes de Arquitectura crean mobiliario para mejorar el confort de la Escuela en un taller que involucra a todos los cursos e integra los conocimientos de las asignaturas de proyectos

Estudiantes de Arquitectura participantes en el Taller Hortical, trabajando en una pieza de madera.

El inicio de curso para los estudiantes de Arquitectura es totalmente “inmersivo”, tal como lo describe Uriel Torrents. Acaba de empezar el grado y, como el resto de compañeros de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA), se ha puesto literalmente manos a la obra. Lo han hecho con el Taller Hortical, una iniciativa del profesorado de las asignaturas de proyectos que este año ha contado con la colaboración de los estudiantes de los últimos cursos para que los alumnos se pongan desde el primer día en la piel de un arquitecto, desde la conceptualización de una propuesta hasta la construcción e instalación. El resultado queda instalado en la Escuela para el uso de toda la comunidad porque el reto que plantea esta iniciativa es mejorar el confort climático, y el confort de los espacios de trabajo y de las zonas de relación social.

El Taller Hortical toma el nombre de la fusión de los conceptos horizontal y vertical porque, utilizando el format de un hackatón (un maratón para encontrar soluciones a retos), integra los conocimientos de diferentes asignaturas que se pueden encontrar a lo largo del grado y se organiza en grupos formados por estudiantes de todos los cursos. Mariona Genís, profesora de la ETSA, resalta la utilidad de este formato, especialmente para la acogida de los estudiantes de primero, porque “encuentran en su grupo un recurso durante la carrera”, y también para los del último curso, porque “se sienten preparados para gestionar un equipo y dirigir un proceso de obra”.

Estudiantes de la ETSA participantes en el Taller Hortical.

Y es que los más veteranos y veteranas son los líderes de los diferentes equipos. Núria Sànchez Martínez es una de ellos y explica la necesidad de esta figura: “Son días muy intensos en los que hay que compactar la actividad en tres días y es fácil dispersarse”. También han contado con la guía de Esteban Serrano, profesor de proyectos y carpintero, que los ha orientado en el uso de las herramientas, el cumplimiento de las normas de seguridad y la manipulación del material, que han aportado varios patrocinadores (la constructora Garcia Riera, fustes Esteba, FetdeTerra, Gero10 y G10 Disseny d’interiors).

Espacio de manipulación de la madera en el Taller Hortical.

Así, los más de 150 estudiantes participantes plantearon y crearon propuestas diversas para un centro en el que pasan muchas horas: un mueble móvil y trasladable por toda la escuela con todos los elementos necesarios para comer; un dispositivo para colgar las láminas en las presentaciones de proyectos, sombreados en la fachada y en los patios. Núria Sànchez y Uriel Torrents, por ejemplo, trabajaron juntos en un refugio para el viento y para el sol, levantando dos muros circulares hechos de bloques de arcilla, una instalación que ya quedará fija en la zona exterior de paulonias.

Los estudiantes Núria Sànchez y Uriel Torrents, con el equipo que ha creado los muros de protección del viento y del sol en la ETSA.

Los estudiantes de los últimos cursos, que también organizan el Festival de Arquitectura de Reus, se han incorporado este año en la organización del Taller Hortical para integrar la mirada de los alumnos. Florencia Barceló, estudiante de quinto, explica que como este año el taller tiene nota, computa el 5% de las asignaturas de proyectos, han creado un pasaporte que había que sellar cinco veces para registrar la asistencia. Lo han diseñado ellos mismos transformando en iconos los proyectos de años anteriores, como la estantería integrada en las escaleras de la escuela o las sillas de descanso de la entrada.

Ayer, los once equipos participantes expusieron el resultado del trabajo realizado durante prácticamente tres días ante un jurado de profesionales, con la participación de la constructora Garcia Riera, que evaluó los proyectos y determinó que la propuesta ganadora fuera el proyecto “Travessaire aire”. La instalación, fruto de la colaboración de tres grupos, ya se puede utilizar: han colocado mobiliario en los ventanales que facilita la ventilación cruzada del edificio y, a la vez, permite disponer de espacios para sentarse y trabajar al lado de la ventana.

Instalación «Travessaire aire», que permite la ventilación de los espacios y ofrece un lugar donde sentarse.
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