21/10/2026
El grupo de investigación CloudLab desarrolla una plataforma que facilita la creación de aplicaciones de inteligencia artificial
La herramienta PyRun permite crear asistentes inteligentes, analizar grandes cantidades de datos y ejecutar aplicaciones sin tener que gestionar infraestructuras informáticas complejas
La herramienta PyRun permite crear asistentes inteligentes, analizar grandes cantidades de datos y ejecutar aplicaciones sin tener que gestionar infraestructuras informáticas complejas
Utilizar herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT es relativamente sencillo, pero crear aplicaciones propias con esta tecnología sigue siendo un reto. A menudo es necesario instalar programas, configurar servidores y disponer de conocimientos técnicos especializados. Para superar estas barreras, el grupo de investigación CloudLab de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha desarrollado PyRun, una plataforma que facilita la creación de aplicaciones de inteligencia artificial a estudiantes, docentes, investigadores y profesionales de diferentes disciplinas.
PyRun funciona como un laboratorio virtual accesible desde un navegador web, en el que los usuarios pueden programar, experimentar con modelos de IA, crear asistentes inteligentes y analizar datos. La plataforma se encarga de configurar el entorno de trabajo y facilita el acceso a recursos informáticos en la nube adaptados a las necesidades de cada aplicación, sin que el usuario tenga que gestionar directamente la infraestructura.
Crear asistentes de inteligencia artificial con información propia
Una de las principales posibilidades de PyRun es la creación de agentes conversacionales capaces de consultar documentos y fuentes de información específicas para responder preguntas. Estos asistentes pueden utilizar materiales proporcionados por los propios usuarios, como manuales, artículos científicos o documentos de una organización, para generar respuestas adaptadas a cada contexto.
Por ejemplo, un estudiante de turismo podría crear un asistente virtual para un hotel que informara sobre servicios y tarifas; una estudiante de derecho podría desarrollar uno que consultara documentación jurídica o una investigadora podría utilizarlo para buscar información entre centenares de artículos científicos.
La plataforma también incorpora asistentes de inteligencia artificial que ayudan a desarrollar aplicaciones. A diferencia de los sistemas que se limitan a generar textos o código, estos pueden interactuar con el entorno de trabajo, contribuir a crear programas, detectar errores y ejecutar tareas. Esto permite dar instrucciones en lenguaje natural y facilita que personas con conocimientos limitados de programación puedan experimentar con tecnologías avanzadas.
En el ámbito universitario, PyRun permite al profesorado preparar prácticas en un entorno compartido, sin que cada estudiante tenga que configurar su ordenador. También facilita el aprendizaje del desarrollo de software asistido por IA, en el que los usuarios definen los objetivos y supervisan el trabajo de los agentes inteligentes. Además, ofrece la opción de asignar presupuestos individuales de consumo de IA para controlar el gasto y elegir entre diferentes modelos sin depender de un único proveedor.

Aplicaciones en investigación y en entornos empresariales
Más allá de la docencia, PyRun también tiene aplicaciones en la investigación científica y en entornos empresariales que necesitan procesar grandes cantidades de datos, como el análisis de datos genómicos o de imágenes obtenidas por satélite. Para ello, puede distribuir los cálculos entre diferentes recursos informáticos en la nube y ejecutar procesos que superarían la capacidad de un ordenador convencional.
«Un estudiante puede empezar con una idea tan sencilla como crear un asistente que responda preguntas sobre los apuntes de una asignatura o sobre la documentación de una empresa», explica Pedro García, catedrático del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la URV y responsable del grupo CloudLab. La misma plataforma, añade, puede servir para que un investigador procese centenares de miles de imágenes o analice datos genómicos.
«Nuestro objetivo es que las personas se concentren en el problema que quieren resolver y no en la complejidad tecnológica que hay detrás», resume.
El valor que el equipo investigador destaca de PyRun es que reúne en un único entorno las herramientas para aprender, programar, crear aplicaciones de inteligencia artificial y acceder a recursos informáticos avanzados. Así, puede servir tanto para desarrollar un primer asistente conversacional como para ejecutar aplicaciones científicas que requieren una gran capacidad de procesamiento.
El resultado de cuatro proyectos de investigación e innovación
PyRun es uno de los resultados de la actividad investigadora del grupo CloudLab, que ha culminado recientemente cuatro proyectos centrados en la inteligencia artificial, el procesamiento masivo de datos y la computación distribuida. En conjunto, han movilizado cerca de 15 millones de euros de presupuesto de investigación e innovación, con la participación de universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas europeas.
La URV ha coordinado tres de estos proyectos. NEARDATA ha desarrollado tecnologías para procesar grandes cantidades de datos de manera más eficiente; CloudSkin ha trabajado en infraestructuras informáticas capaces de adaptarse automáticamente mediante inteligencia artificial, y CLOUDLESS ha explorado nuevas formas de distribuir el procesamiento de datos entre diferentes sistemas informáticos.
El grupo también ha participado en el proyecto europeo EXTRACT, centrado en tecnologías para analizar grandes cantidades de datos con recursos avanzados de computación, con aplicaciones en campos como la astronomía y la gestión de emergencias urbanas.
Los cuatro proyectos han generado publicaciones científicas, software de código abierto y nuevas tecnologías de computación distribuida. CloudLab trabaja ahora para ampliar el uso de PyRun en universidades, centros de investigación y empresas.
«Queremos que la inteligencia artificial deje de ser solo una tecnología que las personas utilizan y se convierta también en una tecnología que puedan comprender, adaptar y desarrollar para resolver sus propios problemas», concluye García.
