20/04/2020

Los saqueadores de yacimientos paleolíticos

Un estudio experimental con carnívoros salvajes realizado en el Pirineo de Lleida permitirá modelizar el comportamiento de estos animales en la prehistoria

Hogar experimental alterado por la acción de una osa en el Parque Natural del Alto Pirinei, en el Pallars Sobirà, Lérida.

Si hay una característica común que ponga de acuerdo a todos los investigadores dedicados al estudio de las comunidades cazadoras y recolectoras actuales en todo el planeta es que, una vez abandonan los campamentos, los carnívoros de la zona se acercan atraídos por los olores de los fuegos apagados, la carne asada y la posibilidad de encontrar comida fácil entre los despojos acumulados. Durante la Prehistoria, este fenómeno sería bastante frecuente, dada la alta movilidad de los grupos humanos de aquel periodo. Sin embargo, las perturbaciones que podrían haber generado estos animales tanto en la distribución espacial de los objetos como en la desaparición de otros, siempre ha sido un tema poco tratado desde la Arqueología.

Ahora, un estudio publicado este lunes en la revista Scientific Reports intenta poner luz a esta cuestión. Los autores del artículo son los investigadores del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y del Área de Prehistoria de la URV (Universidad Rovira i Virgili de Tarragona), Maite Arilla y Jordi Rosell, y del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana), Ruth Blasco. «Nuestra intención es aportar los datos necesarios para poder modelizar el comportamiento de los carnívoros en este tipo de escenarios y contribuir así a una interpretación más detallada de los yacimientos», apunta Maite Arilla.

Zorra atacando una epífisis de vaca depositada en un hogar experimental en el área del Pallars Jussà. – Maite Arilla/IPHES

El estudio, iniciado hace más de 5 años, ha consistido en la reproducción experimental de diferentes campamentos neandertales de corta duración y su posterior exposición a la acción de los carnívoros salvajes. «Debido a la gran diversidad de predadores que había durante la Prehistoria en toda Europa, decidimos empezar a trabajar en el área del Pallars (Lleida) con los osos. Esta zona, además, tiene una presión humana muy baja, por lo que el comportamiento de los animales no se ve alterado como puede acontecer en otros lugares. Nuestra intención, sin embargo, es continuar introduciendo variables diferentes y añadir otros animales que también eran frecuentes aquí, como hienas, leones y lobos «, afirma Jordi Rosell.

El seguimiento de los yacimientos experimentales se ha efectuado siempre utilizando cámaras con sensor de movimiento. Ruth Blasco explica: «Esto nos ha permitido ver cuáles fueron los principales actores que intervinieron en cada uno de los escenarios, De hecho, hemos podido comprobar que no sólo los carnívoros grandes se beneficiaban de los despojos abandonadas por los grupos humanos, sino que también carnívoros pequeños (zorros, martas, tejones), ratones y algunas aves carroñeras (córvidos) también se sentían atraídos y jugaban un rol importante en la formación de los yacimientos «.

«Hemos detectado acciones muy rápidas relacionadas sobre todo con la desaparición de restos óseos», dice Jordi Rosell. «Los restos de los animales pequeños (<50 kg) son engullidos directamente, mientras que las epífisis de los huesos largos de los animales grandes (>300 kg) son trasladados fuera del área del campamento, probablemente para esconderlas y consumirlas después con tranquilidad. Estas acciones se deben al miedo que tienen los carnívoros ante un posible e inesperado regreso de los humanos».

«Se trata de auténticos fantasmas», comenta Maite Arilla. «Los restos que tocan desaparecen, ya sea engullidos o trasladados, y, por tanto, no se observan mordeduras y fracturas sobre los restos que quedan. Consecuentemente, es muy difícil identificar estos procesos en los yacimientos arqueológicos, aunque sabemos que ocurrieron con mucha frecuencia».

Ruth Blasco concluye: «Este trabajo nos abre una nueva perspectiva para entender los yacimientos. Un ejemplo directo es la ausencia de epífisis constante que hay en buena parte de los yacimientos paleolíticos. Ahora empezamos a tener datos para evaluar la importancia del papel de estos animales en este fenómeno y contraponerlo a unos posibles efectos causados por el consumo humano». En cualquier caso, este tipo de reproducciones experimentales abren una nueva línea de investigación que ayudará a entender muchos aspectos relacionados con la evolución de los asentamientos humanos a lo largo de la Prehistoria.

Este estudio se ha realizado siempre con el permiso, supervisión y colaboración de los equipos de seguimiento del Oso Pardo, el Parque Natural del Alto Pirineo y el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña. Del mismo modo, la línea experimental se enmarca dentro del proyecto de investigación «Neandertales y carnívoros: una historia compartida» (Ref. CLT009 / 18/00055), cofinanciado por la Generalitat de Catalunya.

Referencia bibliogràfica Arilla, M., Rosell, J., Blasco, R. (2020). “A neo-taphonomic approach to human campsites modified by carnívores”. Scientific Reports, https://doi.org/10.1038/s41598-020-63431-8

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