08/10/2020 Opinión

Ximena Terra, investigadora del Grupo de Investigación MoBioFood del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV

El copy & paste de la biología molecular

El premio Nobel de Química ha sido para Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, en reconocimiento por sus investigaciones sobre las "tijeras moleculares", capaces de reescribir el código de la vida

Emmanuelle Charpentier i Jennifer Doudna han rebut el premi Nobel de Química per les seves investigacions sobre les "tisores moleculars", capaces de descriure el codi de vida.

La francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna han sido las dos mujeres genetistas que han compartido el premio Nobel de Química 2020, por el desarrollo de un método revolucionario de edición de genes con aplicaciones terapéuticas y biotecnológicas. Hace 8 años, las dos científicas y su equipo describieron en la revista Science una nueva herramienta que permitía modificar el genoma de un organismo. Su uso es fácil, barato y permite cortar el ADN exactamente donde sea necesario para, por ejemplo, para corregir una mutación genética y, en el futuro, curar una enfermedad rara.

El mecanismo se llama CRISPR/CAS9 y es conocido como “tijeras moleculares”. Este sistema combina dos funciones esenciales para la edición del ADN. Por un lado, reconoce específicamente la secuencia del genoma que se pretende editar y, una vez reconocida, corta el DNA. Posteriormente, utilizando los sistemas de reparación naturales de las células, este fragmento cortado será sustituido por otro que no contenga la mutación que provoca una enfermedad, creando así un gen “sano”.

El uso de CRISPR / CAS9 es hoy una técnica extendida en los laboratorios de química y biología molecular. La técnica, por tanto, podría llegar a aplicarse en el tratamiento de patologías como el cáncer o enfermedades genéticas, lo que se está estudiando en la actualidad.

El sistema CRISPR se encuentra de forma natural en algunas bacterias, a las que sirve de sistema inmune, ya que les permite cortar el ADN de agentes invasores como los virus. Las dos investigadoras lograron reproducir estas tijeras génicas de las bacterias en un tubo de ensayo y simplificar sus componentes moleculares para que fueran más fáciles de utilizar por los investigadores de todo el mundo. El español Francis Mojica, nominado también al premio, se ha quedado sin reconocimiento a pesar de haber sido el descubridor del sistema CRISPR en bacterias.

Además de las aplicaciones biomédicas antes mencionadas, el sistema CRISPR/CAS9 desarrollado por Charpentier y Doudna puede utilizarse en otros campos, como la creación de nuevos cultivos con características beneficiosas o la modificación de microorganismos utilizados en la industria para mejorar su rendimiento.

El desarrollo de esta tecnología es reciente, pero ha sido citado desde hace algunos años como candidato al Nobel. De hecho, no es la primera vez que las dos genetistas son premiadas por sus avances científicos. Previamente habían recibido varios galardones: el Premio Breakthrough de Ciencias de la Vida (2014), el Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en España (2015) y el premio Kavli de las Nanociencias en Noruega (2018), entre otros.


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