06/05/2026

La URV se embarca en un proyecto para desarrollar caucho sostenible de origen vegetal

Investigadores del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica trabajarán para obtener plásticos elastómeros reciclables a partir de la planta de guayule

133 De izquierda a derecha, Adrian Moreno y Gerard Lligadas, investigadores del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica de la URV.

Pocos materiales combinan flexibilidad, resistencia y capacidad de aislamiento como el caucho. Está presente en neumáticos, juntas y sellos industriales, calzado, guantes médicos, juguetes, componentes de electrodomésticos y otros elementos técnicos de diversos sectores. Aunque plantea retos de sostenibilidad, sus versátiles características físicas lo hacen difícilmente sustituible por alternativas más respetuosas con el medio ambiente. Hoy en día, la principal fuente de caucho natural es el hevea (Hevea brasiliensis), un árbol de origen tropical del que se extrae el látex, materia prima del caucho. Europa, sin embargo, no lo produce y depende casi totalmente de las importaciones. De hecho, el caucho natural está incluido en la lista de materias primas críticas de la Unión Europea.

Esta dependencia tiene implicaciones económicas y ambientales. La producción de hevea se asocia a procesos de deforestación y a la presión sobre ecosistemas tropicales. Por si fuera poco, la concentración del cultivo en determinadas regiones del mundo hace que la cadena de suministro sea vulnerable y dependa de los factores políticos de las regiones productoras. Al mismo tiempo, una parte muy importante del caucho sintético sigue dependiendo de recursos fósiles. En plena transición ecológica, encontrar fuentes de caucho alternativas producidas en el territorio europeo es una cuestión estratégica.

En este escenario, la Universitat Rovira i Virgili aporta su grano de arena a través del proyecto CHIHIRO. Los investigadores Gerard Lligadas y Adrian Moreno, del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica, trabajarán durante casi cuatro años con socios públicos y privados de varios países europeos para impulsar una alternativa más sostenible al caucho. Más concretamente, desarrollarán nuevos métodos en el laboratorio para producir caucho y otros materiales elásticos a partir de materias primas vegetales cultivadas en Europa. De este modo, además de desarrollar métodos de producción de caucho sostenible, refuerzan la autonomía tecnológica e industrial del continente.

Lo harán aprovechando el potencial del guayule, un arbusto adaptado a zonas semiáridas que puede crecer en tierras del sur de Europa. Se trata de un cultivo no asociado a la deforestación, que puede desarrollarse en tierras marginales —espacios agrícolas de baja productividad o poco aptos para cultivos alimentarios. Esto hace que no compita con las explotaciones actuales, ampliando las opciones para diversificar la agricultura.

Principalmente, del guayule se obtiene látex, pero también resina y una fracción fibrosa denominada bagazo. En proporciones más bajas, también se extraen componentes ricos en lignina —un polímero orgánico— y azúcares. Aunque hasta ahora el interés industrial por la planta se había centrado en el látex, CHIHIRO plantea aprovechar todas las fracciones de la planta mediante procesos de extracción sostenibles basados en agua o disolventes verdes. De este modo, se minimizan los residuos y se transforma cada componente de la planta en un producto de alto valor añadido.

La contribución de la URV al proyecto se centra en el desarrollo de tres rutas de manufactura para transformar químicamente la resina, el látex y el bagazo del guayule. Utilizan una técnica conocida como vulcanización inversa, que emplea azufre para generar enlaces químicos reversibles dentro del material. A diferencia de la vulcanización clásica —que crea redes rígidas e irreversibles—, estos enlaces pueden abrirse y volver a formarse bajo determinadas condiciones de temperatura o de exposición a la luz. Esto permite reorganizar la estructura del material sin perder completamente sus propiedades, facilitando su reciclaje y reprocesamiento.

CHIHIRO tiene una duración de 45 meses y un presupuesto de 3,48 millones de euros. El proyecto está coordinado por la spin-off MOSES PRODUCTOS SL, vinculada al centro tecnológico AITIIP, y cuenta con la participación de empresas y centros de investigación de Francia —incluida la empresa GUATECS, con una planta piloto de extracción de guayule—, Bélgica, Alemania, Portugal y España. La iniciativa se enmarca en el programa Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU), una asociación público-privada impulsada por la Unión Europea y el Bio-based Industries Consortium (BIC) para reforzar la bioeconomía circular y reducir la dependencia de recursos fósiles.

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