02/07/2019

El homenaje a Cinta Bladé pone en valor la trayectoria científica de la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular

Sus compañeros editan una recopilación de textos que tratan las vertientes académica y de investigación de la investigadora

Un momento del acto de homenaje a Cinta Bladé, que organizó el Departamento de Bioquímica y el grupo de investigación en Nutrigenómica, y que llenó el aula donde se celebraba.

El profesorado de la URV y de otras universidades rindieron un homenaje a la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular Cinta Bladé, que falleció el pasado 8 de abril. La estima que le profesaban se hizo evidente en un aula llena a través de las intervenciones de las personas que trabajaron con ella a lo largo de su trayectoria en el acto académico que se celebró el 1 de julio. Su predisposición a ayudar, la capacidad de alentar a los otros, la innovación en la investigación y ser referente y mentora para los estudiantes y doctorandos fueron las calidades que más se  repitieron en la lectura de textos en recuerdo de la figura de Bladé.

Hasta 18 compañeros y estudiantes intervinieron en el acto para recordar a Bladé, miembro del grupo de investigación en Nutrigenómica del Departamento de Bioquímica y Biotecnología e impulsora del Máster Interuniversitario de Nutrición y Metabolismo. Su investigación se centró en los efectos de los compuestos fenólicos sobre el síndrome metabólico y los ritmos circadianos y estacionales, desde una vertiente nutrigenómica. Autora de numerosos artículos científicos y capítulos de libro, dirigió una docena de tesis doctorales, fue directora del grupo de investigación en Nutrigenómica y fue reconocida como profesora distinguida de la URV en 2018.

Tanto las intervenciones que se hicieron durante el acto de homenaje como un extracto de sus publicaciones más destacadas se han recopilado y editado en un documento que puede consultarse en la web del grupo de investigación en Nutrigenómica.

Lluís Arola recordó la llegada de Cinta Bladé a la Universidad, a quien le dirigió la tesis doctoral y con quien colaboró durante toda la vida académica. Arola destacó de ella que llevaba la docencia en la sangre: “Sabía explicar muy bien las cosas y siempre tenía tiempo y paciencia en clase, en el despacho, en los pasillos y en el bar para hablar con los alumnos y entusiasmarlos por la bioquímica”. Pero para ser una buena docente, hay que ser también una buena investigadora, resaltó Arola, porque “sin la generación de conocimiento no es posible su transmisión y mucho menos en la formación al más alto nivel como son los doctorados”.

La directora del Departamento de Bioquímica, Maria Josepa Salvadó, también se remontó a los inicios de Bladé en la URV, para explicar la trayectoria compartida, en el departamento y en el grupo de investigación: “La he visto madurar como un buen vino, como uno de esos vinos extraordinarios que sólo se dan de vez en cuando”.

Cinta Bladé, Anna Ardévol y Josepa Salvadó al laboratorio.

La catedrática de Bioquímica y Biología Molecular también fue mentora de investigadores como Anna Ardévol, que hizo memoria de algunas de las metas alcanzadas en el laboratorio, a pesar de las condiciones adversas, y en la formación investigadora, con el inicio del doctorado interuniversitario con la UB y la UIB y el máster que Bladé dirigía. Y explicó que “era la puerta donde siempre podías llamar para conseguir un buen consejo”.

De hecho, Cinta Bladé fue referente de muchos alumnos, y así han lo han hecho constar en varios de los escritos que conforman el libro editado para la ocasión. Destacan el vitalismo de Bladé cuando alentaba a alumnos y compañeros, el espíritu reivindicativo y el inconformismo para cambiar el estado de las cosas, el nivel de sus conocimientos y la energía que ponía en transmitirlos, que contribuía decididamente en el aprendizaje.

El acto finalizó con las palabras de la profesora del Departamento de Bioquímica, Begoña Muguerza, que glosó la personalidad de Bladé y su influencia en el trabajo como investigadora y profesora: “Fue tan buena docente y científica porque era también una gran persona a la que le gustaba hacer las cosas bien, discreta, sencilla y sensible a las necesidades de los demás, siempre con una sonrisa “.