20/04/2020

El aceite de oliva demuestra su capacidad protectora contra el infarto en la población de los Estados Unidos

Investigadores de la Universitat Rovira i Virgili, la Universidad de Navarra y el CIBEROBN han analizado durante 30 años más de 90.000 pacientes

Un estudio de seguimiento de 30 años en más de 90.000 pacientes de Estados Unidos ha puesto de manifiesto los beneficios sobre la salud cardiovascular que tiene a largo plazo el consumo de aceite de oliva. El estudio, encabezado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili, la Universidad de Navarra y el CIBEROBN en colaboración con la Universidad de Harvard, ha puesto de manifiesto que consumir media cucharada más de aceite de oliva en la dieta conlleva una reducción relativa de los infartos de un 18% (con un margen de confianza de entre el 9 y el 27%), independientemente de otros factores. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista de la Sociedad Americana de Cardiología.

Se trata del primer gran estudio que valora la población de Estados Unidos en relación a largo plazo con el consumo de aceite de oliva y la enfermedad cardiovascular (infartos de miocardio o cerebrales). El equipo investigador, en el que ha intervenido Jordi Salas-Salvadó, responsable de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, analizó durante 30 años datos nutricionales y de estilo de vida de más de 90.000 personas voluntarias -61.000 mujeres y 32.000 hombres -, entre los que se dieron 9.797 casos de enfermedad cardiovascular grave.

No fue posible diferenciar entre el aceite de oliva común y el aceite de oliva virgen extra (AOVE), aunque otros estudios han encontrado que el AOVE tiene más beneficios en prevención vascular, probablemente debido a sus antioxidantes, polifenoles, vitaminas y otros compuestos bioactivos.

Este nuevo estudio es un argumento para defender que cualquier tipo de aceite de oliva constituye una magnífica elección para sustituir las grasas animales y saturadas en todos los usos culinarios, según los investigadores. Un aspecto interesante es la comparación que se hace entre las diferentes opciones de grasas. Por ejemplo, sustituir la mantequilla, mayonesa o nata por aceite de oliva demuestra una reducción eficaz del riesgo de enfermedades cardiovasculares graves.

Aceite de oliva, modelo ideal de grasa culinaria

Las investigaciones previas sobre aceite de oliva y salud del corazón se habían realizado hasta ahora sobre todo en poblaciones mediterráneas. Ahora, el equipo investigador ha comprobado que se han podido replicar en pacientes de Estados Unidos los resultados que hace años que se observan en España. Estos resultados avalan que todos los tipos de aceite de oliva se asocian a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, y en este sentido los investigadores consideran que este producto debe considerarse como el modelo ideal de grasa culinaria.

Estudios previos, como el ensayo PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) hechos con aceite de oliva virgen extra ya apuntaban los resultados que ahora se han obtenido con la población de Estados Unidos para todo tipo de aceite de oliva y están marcando las pautas mundiales de una nutrición saludable.

Referencia bibliográfica: Marta Guasch-Ferré, Gang Liu, Yanping Li, Laura Sampson, JoAnn E.Manson, Jordi Salas-Salvadó, Miguel A. Martínez-González, Meir J. Stampfer, Walter C. Willett, Qi Sun, Frank B. Hu. Olive Oil Consumption and Cardiovascular Risk in U.S. Adults https://doi.org/10.1016/j.jacc.2020.02.036


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